El juego, la voracidad y los goles


El Madrid está de vuelta. Ha llegado a tiempo a su competición, a ese tramo de la temporada en la que el equipo de la aparente desgana, ese grupo que tantas veces parece que no se sabe lo que persigue, afila las garras a la espera del único objetivo, que parece motivarle. Otra vez. Además de tenerla, la suerte hay que buscarla, y el Madrid la buscó en un inicio de partido en el que aprovechó la desconexión defensiva del Juventus para amargar la noche por primera vez a un Buffon que volverá a quedarse sin la Champions. A partir de ahí, navegó el equipo de Zidane a favor de corriente, maduró a un rival que se estrelló contra su incapacidad. Firmó un espectacular doblete Ronaldo, más letal cuando mide esfuerzos y se acerca al área rival. El portugués ha transformado su discreta media temporada inicial en un brillante final, su pérdida de juego es inversamente proporcional a su inmensa pegada: a menos fútbol más goles.

Cierto, la desidia blanca le ha alejado de la Liga y le ha privado de luchar por la Copa del Rey, pero, una vez, más tiene a tiro una Champions que un par meses atrás se intuía imposible. No está firmando una temporada redonda, como la pasada, pero apear al potente PSG con un once inicial en el que figuraban Kovacic, Lucas Vázquez o Marco Asensio ?ausentes en el inicio en Turín? y rematar a domicilio al ordenado líder de la Serie A italiana con Isco, Modric y Kroos, es una buena señal para Zidane. Recupera los argumentos que parecían faltarle tras las fuga de James, Morata y Pepe.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

El juego, la voracidad y los goles