Los buenos siempre acaban jugando

José Manuel Calderón, base de los Clebeland Cavaliers, vive su mejor momento de la temporada en Ohio


Se las prometían muy felices en Ohio esta temporada viendo que la dirección del juego, con permiso de Lebron claro, estaba en manos de Isaiah Thomas. El base venía de salirse en Boston y su fichaje por Cleveland colocaba a los Cavaliers en todas las quinielas para estar en las finales. Pero las quinielas fallaron. No hubo química y los resultados fueron impropios de un aspirante al título. Una decepción mayúscula.

Sin saber muy bien qué sucedió, Thomas acabó haciendo las maletas y yéndose a Los Ángeles. Lo unico claro es que en los Cavs nadie tose a Lebron James.

En el banquillo, esperando su oportunidad, estaba José Manuel Calderón. Un base al que siempre se le destaca por su trabajo silencioso haciendo que su innegable talento quede sin resaltar. Puede que el mejor base de la historia del baloncesto español.

Con el 81 a la espalda esta temporada, ha pasado de promediar tres minutos en cancha a ser titular y protagonista en la segunda mejor racha de victorias de la temporada de su equipo. «Siempre he querido jugar con un base así». Son palabras de Lebron James tras la victoria ante Toronto, los líderes del este y el exequipo del extremeño. No lo dice cualquiera. Mientras en Cleveland la prensa se pregunta si a los Cavs les hace falta un base para afrontar los playoff, el gran capo del vestuario lo ha apadrinado. Calderón respondió a la confianza dirigiendo al equipo a una nueva victoria ante Phoenix con un +18 con él en pista. Y otra más este mismo domingo ante Brooklyn.

Con 36 años Calderón aspira este año a todo junto al mejor jugador de la liga. Solo los realmente buenos son los que siempre acaban jugando.

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