McLaren aprende a levantarse

El MCL33 de Alonso padece problemas de sobrecalentamiento en Melbourne, pero nada hace pensar que vaya a ser grave

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Las alarmas empezaron a saltar en McLaren cuando solo llevaban unos minutos de trabajo en la temporada 2018 de fórmula 1. Los coches de Fernando Alonso y Vandoorne habían tenido un exceso de temperatura en la parte trasera, en la zona de los escapes, lo que obligó a pararlos inmediatamente. Tocaba desmontar la tapa motor, comprobar que no era un fallo de un sensor y trabajar con lo que hubiese para solventarlo. El problema es que en ese impás, perdieron casi una hora. Y solo era la primera sesión de entrenamientos libres.

Incluso sin Honda de por medio, el fantasma de la fiabilidad sigue persiguiendo a McLaren. «Parecen malditos», se oía entre la afición aussie que pobló las gradas de Melbourne durante los libres del GP de Australia. Sin embargo, hubo un cambio fundamental con respecto al año pasado: han aprendido a solventar los problemas con rapidez y seguridad. Alonso volvió a pista, llegó a las 15 vueltas en esa sesión y culminó un octavo mejor crono que es a lo que aspiran, de momento.

El asunto del exceso de temperatura va a ser el primer quebradero de cabeza que van a tener que solventar de manera constante los ingenieros de McLaren en las primeras carreras del año. El diseño de las tomas de aire superiores y lo estrecho que es el chasis en la parte trasera juegan en beneficio de la aerodinámica, pero no del rendimiento de un motor Renault que requiere más espacio que el Honda. Este pequeño detalle se convierte en una situación peliaguda en circuitos donde, como ocurrió en Australia, se superó la temperatura prevista. La solución es tosca pero efectiva: hacer agujeros en el carenado para que entre más aire. Eso si, perderán eficiencia aerodinámica.

La sensación general es que todo va por el buen camino. Que McLaren haya aprendido a levantar una situación que años anteriores hubiera sido crítica deja buen sabor de boca para todos los implicados en el proyecto. Desde el jefe Boullier, hasta Alonso o Vandoorne, los miembros de McLaren tienen claro que si la situación avanza por este camino, el objetivo de pelear por el top 5 no es descabellado.

Si McLaren ha dado un paso adelante, Haas ha sido quien ha dado la campanada. Tanto Grosjean como Magnussen se han convertido en los pilotos que más cejas han levantado en Melbourne, toda vez que, como apuntaba Alonso, el Haas de 2018 «es prácticamente un Ferrari». El diseño, tan parecido al monoplaza de Maranello, premia la conducción de los dos corredores, si bien aún cuentan con problemas de frenos que pueden darles mucha guerra.

Por delante, nada hace pensar que no sea Mercedes quien vaya a dominar el resto del fin de semana. Ni la lluvia de este sábado ni las condiciones cambiantes en plena clasificación o el posible salto delante de los coches de detrás, les hacen temer por su superioridad. Otro asunto es quién les acompañe en el podio. Ricciardo ya pierde tres posiciones por saltarse la limitación de velocidad en condiciones de bandera roja. La pelea por ser el segundo equipo de la parrilla está al límite ya desde la primera carrera, lo que beneficia el espectáculo y a Mercedes.

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