El COB pasa de cordero a lobo

Después de perder 14 de los 15 primeros partidos en la LEB Oro ha ganado 11 en las 12 últimas jornadas


El Club Ourense Baloncesto que inició la liga con uno de los tres presupuestos más bajos de la LEB Oro mutó en un plantel casi invencible. De las 14 derrotas en las 15 primeras jornadas ha pasado a encadenar 11 victorias en los 12 últimos compromisos. De colista a estrenarse el viernes en puesto de play off por el ascenso. Nació con premura, al concretarse el apoyo económico de Leche Río, pero por entonces, el mercado presentaba pocas opciones, situación agravada con las lesiones de Uzas y Ahonen.

Refuerzos

Zamora y Rozitis

Se habló de fichar hasta tres o cuatro jugadores, mientras se acumulaban tropiezos y el equipo tocaba fondo con un parcial de 1-14, pero Gonzalo García esperó hasta reclutar a dos buenos conocedores de la categoría, como Jhornan Zamora, que vino de Chile, y Davis Rozitis, un descarte del Lleida que no llegó antes porque su club pedía 3.000 euros de traspaso, pese a que finalizaba contrato. Ambos le dieron otra cara al equipo. El primero, en liderazgo, erigido en referente en los finales apretados y momentos calientes. El segundo, un faro interior que el equipo no tenía y la opción de dominar el rebote. Los números lo dicen todo. Zamora promedia 12,3 puntos y Rozitis 11,8 puntos y 8,1 rebotes.

30 de diciembre

Jornada determinante

Era el último partido del año. El COB viajaba a Palma, un rival directo que le aventajaba en cuatro victorias. Gracias a la responsabilidad asumida por Zamora, el COB gana un final apretado y todo empieza a cambiar. La siguiente victoria llegó en el Pazo ante el Huesca y el líder Breogán tampoco pudo con el nuevo COB. La remontada se asienta con dos victorias en partidos vitales en Logroño y ante Iraurgi, dos rivales directos que le precedían en la tabla, ante los que se sumó el plus de la diferencia particular. Así, salió de los puestos de descenso por primera vez en toda la temporada.

borrón

Una derrota en tres meses Con los deberes hechos, llegó el único traspié cobista en su meteórica metamorfosis, al caer en A Coruña tras un partido que el quinteto ourensano dominó de principio a fin y tenía ganado a falta de dos minutos. Pero encadenó malas decisiones defensivas y el acierto de Monaghan, que por un error en el cambio se mantuvo en pista y acabó sentenciando con dos triples, sin que el COB pudiera anotar en la última posesión. La derrota no afectó a un equipo que psicológicamente es mucho más fuerte que en la primera vuelta y que desde ese partido basó sus victorias en la defensa, imponiéndose tanto en encuentros a anotación alta, como en duelos más cerrados. Todos ellos con una solvencia asombrosa, derrotando ya a tres de los cuatro primeros clasificados y candidatos al ascenso.

Segunda vuelta

El mejor de la ronda complementaria

El COB se ha convertido en el líder y mejor equipo de la segunda vuelta y así lo corrobora la estadística. De hecho, el peor equipo en ataque, defensa y rebotes progresó hasta la octava plaza en puntos anotados, el séptimo que menos encaja que más rechaces acapara. Pero quizás el dato más significativo es que se ha convertido en el único equipo de la categoría que reúne a seis jugadores con una media de anotación por encima de los diez puntos. Reggie Johnson ?ya es uno de los mejores bases de la liga?, Zamora, Ahonen, Trist, Uzas y Rozitis aportan 71,7 puntos por partido.

«El grupo nunca tiró la toalla ni dejó de creer»

Otra de las claves de la reacción cobista, que ya pasará a los anales del club y de la segunda categoría nacional, es la presencia en su banquillo de Gonzalo García de Vitoria, un técnico top en la LEB Oro, en la que atesora una docena de campañas, con un ascenso a sus espaldas y numerosas presencias en las eliminatorias finales, con el propio COB y Melilla.

En Ourense, tras el histórico ascenso no concretado en los despachos, se acostumbró a una vuelta de tuerca más en el presupuesto de cada temporada, que siempre ha debido gestionar a la baja, esta vez rizando el rizo y obligado a echar mano de jugadores muy jóvenes para su rotación, hasta que logró reforzarla.

«La clave ha sido el trabajo hecho hasta ahora, con mucho mérito haberlo mantenido en los peores momentos y que el grupo nunca tiró la toalla ni dejó de creer. El ambiente es excepcional y quizás no recuerde nunca un grupo en el que hubiese tantas ganas de trabajar y mejorar», matiza el técnico vasco, que también admite alguno de los problemas que mediatizaron el pobre inicio en la competición: «Quizás nos faltaba un poco de calidad para ganar muchos finales ajustados, unido a las lesiones de jugadores importantes que tuvimos y la inexperiencia de lo más jóvenes, que tuvieron que asumir más minutos y protagonismo del que deberían en ese momento».

García de Vitoria mantiene la tensión de sus hombres y avisa: «Ahora todo lo que venga será aumentar algo ya muy importante e histórico para todos en el club. La plantilla tiene claro que no renunciamos a nada y que llegados aquí lucharemos por jugar los play off».

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