A McLaren se le funden los plomos

Sufre tres problemas en otra jornada para olvidar en Barcelona


Con bastante menos preocupación por la meteorología con respecto a la semana pasada, las escuderías de fórmula 1 volvieron al trabajo para la segunda y última tanda de test de pretemporada para preparar la campaña 2018. En estos cuatro días que se afrontan desde este martes, todos pondrán buena parte de la carne en el asador. No será totalmente determinante, pero sí se verá por dónde van las tornas en una temporada en la que todos miran hacia Mercedes para ver qué hace.

Una de las claves de esta campaña está en ver dónde va a estar McLaren. Las primeras sensaciones son positivas, ya que han mejorado con respecto al rendimiento mostrado a estas alturas de año en otras pretemporadas, pero todo depende de si los motores aguantan. Y es que, como ocurriera en la primera jornada de test de la primera semana, también en la segunda semana han comenzado con más tiempo en boxes que en pista. Stoffel Vandoorne, encargado de hacer rodar este martes al volante del MCL33, vio cómo su monoplaza naranja se quedaba parado por la mañana cuando había completado apenas cuatro vueltas. La avería, como determinaron en boxes, se debía a un problema en las baterías. El belga se volvía a boxes cabizbajo, mientras la grúa recogía su coche de final de recta de meta. Una vez solventado el problema varias horas después, Vandoorne pudo volver a rodar cuando apenas restaba un minuto para finalizar la sesión matutina. El problema eléctrico que tuvo el monoplaza no solo provocó el parón, que eso es casi lo de menos, sino que además fundió la telemetría y perdieron todos pocos los datos obtenidos por la mañana.

Todo quedaba para la tarde. Vandoorne salió a pista en lo que parecía que ya iba a ser una tarde tranquila, en la que todos los equipos habían planificado tandas largas con alta carga de combustible y diferentes soluciones aerodinámicas para sacarle todo el jugo a los diferentes compuestos de Pirelli. Objetivo: hacer ensayos de carrera, ahora que se habían superado los 30º en pista y se encontraban todos en condiciones ideales. Pero poco le duró la alegría al equipo McLaren. A falta de dos horas para el final de la jornada, Vandoorne se quedaba tirado en el curvone, la curva 3 del circuito de Montmeló. En ese momento llevaba 27 vueltas, por las 111 de Sebastian Vettel o las 113 de Max Verstappen (este último, con motor Renault como McLaren, y que posteriormente también se quedó tirado provocando otra bandera roja). No era, ni mucho menos, el resultado esperado.

Desde el box de McLaren anunciaron que, oficialmente, se trataba de un problema hidráulico. La excusa más repetida y más tibia para informar de una avería de origen difuso y que causa una fuga que obliga a detener el monoplaza, como bien enseñaron en Honda en años anteriores. Lo cierto es que no es una buena noticia para McLaren y sus aspiraciones.

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