Ana Peleteiro da el brinco de su vida

La gallega salta 14,40 metros y con 22 años se convierte en el bronce más joven del atletismo español


Ana Peleteiro buscaba en Birmingham su mejor marca personal y se encontró con un brinco de 14,40 metros que la convirtió en la medallista más joven del atletismo español bajo techo en una gran cita internacional. Porque la barbanzana, en el mejor año de su vida, se colgó el bronce en el triple salto en el Campeonato del Mundo de pista cubierta confirmando todo lo bueno que anunciaba su estabilidad de saltos por encima de 14 metros y su proceso de maduración, de la mano de Iván Pedroso, el cubano que ha recuperado en Guadalajara a la joya del atletismo español.

El bronce de Peleteiro, inesperado para algunos pero no para todos, estuvo rodeado de suspense. Porque la gallega llegó al Mundial con la invitación de la IAAF y tuvo que superar un momento crítico en la final, ya que sus dos primeros saltos (13,18 y 13,82) no le alcanzaban para meterse en la mejora. Pero en ese instante, en donde a muchos les puede la presión, Ana saca el gen competitivo. Al tercer intento voló hasta los 14,18 metros, que entonces le conducían al podio.

Acto seguido, el salto que venía buscando desde hace mucho tiempo: 14,40 metros. Su mejor marca de siempre (por supuesto, récord gallego), 18 centímetros por encima de su registro anterior bajo techo (17 más que al aire libre, los 14,23 que le llevaron a plaza de finalista en el Mundial al aire libre) y a tan solo 24 del récord de España que después de once años sigue ostentando Carlota Castrejana (14,64 metros).

Peleteiro, que acabó el concurso con dos nulos, llegó a tener la plata colgada del cuello, pero por detrás venían dos mujeres voladoras. Yulimar Rojas, su compañera de entrenamiento, que se llevó el oro con 14,63 metros, y la jamaicana Kimberly Williams, que fue plata con 14,48.

El bronce es la mejor manera de enterrar unos años oscuros que alimentaron la maldición que cae sobre aquellos que reinan en el mundial júnior y que nunca terminan de subirse al podio cuando se hacen mayores. Ana Peleteiro no solo vuelve a casa con una medalla, sino con un cheque para el futuro. Ni ella conoce sus límites.

«España se merecía ya una alegría por mi parte porque siempre me ha apoyado en los momentos duros que he tenido. Hoy salté por mi familia, por mi entrenador y sobre todo por España», declaró tras lograr la medalla con el mejor salto de su vida. La gallega se sentía «superemocionada, en shock, orgullosa» de su trabajo y el de su entrenador, el cubano Iván Pedroso.

«Nos merecíamos ya este empujoncito que te pone entre las mejores. En la final faltaban algunas, pero estaban casi todas. Yo estaba séptima en el ránking, con chicas más experimentadas que yo, y fue una competición difícil al principio, pero reaccioné y fue un sorpresón esa marca», reconoció.

«Entreno todos los días con la mejor del mundo (por Yulimar) y tienes que estar siempre al cien por cien si no quieres sentirte ridícula, así que me preparo cada día para estas situaciones. Pedroso siempre me dice que no desaproveche las oportunidades que te da la vida porque nunca sabes si volverán», recordó. Peleteiro explicó que había ido «de menos a más», muy centrada en su objetivo. «Bajé un poco las pulsaciones, porque estaban altísimas, y me centré en hacer bien los detalles técnicos, porque hay muchas cosas que mejorar».

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