El fisioterapeuta Óscar Vicente, su sombra durante todo el año para evitar lesiones


A sus 34 años, Gómez Noya sabe que las molestias marcan el día a día de un triatleta de élite. Por eso ha reforzado su equipo de trabajo con la presencia permanente del fisioterapeuta Óscar Vicente, triatleta notable que llegó a ser campeón de Europa júnior de duatlón y que le acompaña en muchos de sus entrenamientos.

«A veces no hace todas las sesiones conmigo, pero me ayuda como compañero de entrenamientos y en el gimnasio», explica el pentacampeón mundial de distancia olímpica sobre un triatleta que ya formó parte de su grupeta antes de Londres 2012. La diferencia es que ahora Vicente trabaja para él. Fue su acompañante durante los casi dos meses de pretemporada en Nueva Zelanda. Y le asistirá todo el año como fisioterapeuta fijo. «Uno cumple una edad y el cuerpo hay que cuidarlo. Ahora hago más volúmenes de entrenamiento y tengo que controlar la caña que le di al cuerpo todos estos años. Se trata de intentar mejorar y a estas alturas las lesiones son un rival más a batir. La clave es mantenerse bien de salud y físico, y no sufrir parones por lesiones. Para minimizar todo eso tener un fisio contigo día a día, ayuda, tanto para masajes, como para fortalecimiento, estiramientos, tratarme de una pequeña molestia...», explica Gómez Noya.

Ahora, ya de vuelta de Nueva Zelanda, su entrenador desde el 2013, Carlos David Prieto, se une al día a día de Gómez Noya.

Victoria y gesto deportivo

La temporada 2018 para Gómez Noya empezó como tantas, con victoria. Ganó en el Challenge de Wanaka, una cita de media distancia, sobre 2 kilómetros de natación, 90 de ciclismo y 21,4 a pie. Y además se impuso con elegancia, con un gesto que desveló su gran rival por la victoria, el neozelandés Braden Currie, que cruzó la meta solo 17 segundos por detrás del ferrolano. Durante el sector ciclista, el deportista oceánico sufrió un percance, cuando la cadena de su bicicleta se salió del sitio durante el ascenso a una colina. Pero el ferrolano lo esperó, evitó sacar ventaja de la situación y aguardó hasta que solucionó su problema en la bici.

 

Braden Currie: «Noya me empujó y me esperó» El triatleta español volvió a demostrar su clase con un gran gesto de deportividad y compañerismo en plena competición.

«Javier es un tipo muy honesto. Se me salió la cadena en la subida a una colina y me dio un toque en la espalda, que en este momento no entendí. Me detuve para arreglar la cadena y luego supe que se había parado y estaba esperando para no sacar ventaja y darme la oportunidad de volver a competir por la victoria. Fue genial ver un gesto así», reveló Currie.

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