Sergi Fernández trunca el sueño

El Liceo se estrella contra el portero del Barça en la final de Copa


«Lo para todo, este tío», gimió Juan Copa hacia su banquillo, mediada la segunda parte del encuentro. Se refería a Sergi Fernández, a quien el Barça le debe gran parte del título de Copa del Rey ganado en Lloret. El portero del conjunto azulgrana las paró de todos los colores a un Liceo (2-1) voluntarioso, que luchó hasta el último segundo por darle fin a la maldición copera (desde el 2004 sin ganar este torneo). Pero la décima tendrá que esperar.

Tal y como se preveía, el partido fue sumamente igualado. Los dos equipos cuentan con campeones del mundo en sus filas y se conocen demasiado (muchos tienen pasado en ambos). Y sucedió lo que era de esperar. Encuentro muy táctico, resuelto por pequeñas cosas. Y esos detalles tienen nombre y apellido. Bola parada. El Barça ganó con un penalti (de Panadero) y una falta directa (de Pau Bargalló), mientras que el Liceo marró sus cinco intentos (Miras, Payero, Torres, Eduard y Josep se toparon con Sergi Fernández).

En la primera mitad, ambos se repartieron la posesión y tuvieron sus oportunidades para marcar. Malián le salvó a Bargalló un remate a bocajarro a los 30 segundos, Carballeira tuvo una buena oportunidad en el segundo palo (4) y Barroso estrelló un lanzamiento lejano en el palo (15). Sin embargo, el momento más crítico de estos primeros compases lo sufrió el Barça, tras una azul a Matías Pascual. Sergi Fernández salvó a los suyos, tanto en la falta directa de Martín Payero como en los posteriores ataques en superioridad numérica del Liceo. Las faltas fueron otro factor importante y ambos dispusieron de sendos lanzamientos de bola parada (Pablo Álvarez estrelló en el poste la décima del Liceo y Josep Lamas marró la décima del Barça), También hubo tiempo para la polémica con el tanto anulado a Sergi Miras (22).

Tras el descanso, el partido parecía seguir el mismo guion. Pero fue cuando entraron en escena los manidos pequeños detalles. Josep Lamas hizo penalti en el minuto 2 y Sergi Panadero lo aprovechó para no fallar a su cita con el gol. Una diana que le afectó anímicamente. Tanto, que Malián le salvó el segundo a Pablo Álvarez acto seguido. Un gol que no tardaría en llegar en otra jugada de bola parada. Carballeira vio la azul y Bargalló golpeó con su alma la falta directa que puso el 2-0.

Copa pidió tiempo muerto, serenó a los suyos y el Liceo recobró la fe. Miras marró su opción desde el penalti y Torres su falta directa. Fue el momento de la famosa frase del entrenador del Liceo, que resumía a la perfección lo que allí estaba ocurriendo. Solo Carlo Di Benedetto, y al tercer rechace, logró superar a un inmenso Sergi Fernández.

Quedaban trece minutos y el marcador dejaba espacio a la esperanza (2-1). Pero no pudo ser. El Liceo aún tuvo tiempo de fallar otra directa (Eduard Lamas), aunque también es verdad que el Barça dispuso de las suyas. La décima Copa del Liceo espera desde el 2004, y seguirá esperando.

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