El Madrid se agita por la Champions

Está obligado a sacar su orgullo de las grandes noches en el día de los enamorados, que la campaña pasada fue legendario para el Paris Saint-Germain con un 4-0 al Barcelona

Alineaciones Real Madrid y PSG
Alineaciones Real Madrid y PSG

MADRID / COLPISA

«Un latido. Un color. Un objetivo. Juntos lograremos lo posible y lo imposible». Consciente de que los sentimientos mueven montañas, Sergio Ramos apeló el pasado sábado al amor de los merengues para llevar en volandas a su equipo el día de los enamorados. Convocó el camero a la parroquia blanca a acudir hoy a la plaza de los Sagrados Corazones más de dos horas antes de que comience la crucial cita ante el París Saint-Germain en la que el Real Madrid se juega la temporada.

El llamamiento del capitán operó como aldabonazo para sus compañeros, que en los últimos días han diseminando numerosos mensajes que reafirman el espíritu del doce veces campeón de Europa y recuerdan el romance sin parangón que la escuadra de Chamartín mantiene con el torneo. De la respuesta a la arenga de Sergio Ramos nadie duda. El Santiago Bernabéu presentará un ambiente digno de las grandes noches europeas a fin de mantener viva la llama de la pasión.

El problema es que para ello tendrá que lidiar con un amante despechado al que tras la gloria del 4-0 registrado en el Parque de los Príncipes el curso pasado, también en San Valentín, acabó partiéndole el corazón el Barça con el 6-1 del Camp Nou casi un mes después.

Marcada por el tremendo peso emocional que acarrea un enfrentamiento a vida o muerte entre el más laureado representante de la aristocracia futbolística y el principal exponente (con permiso del Manchester City) del órdago al antiguo régimen planteado por la burguesía devenida en nobleza a golpe de talonario, la eliminatoria entre Real Madrid y PSG, cuyo capítulo final se escenificará en el Parque de los Príncipes el próximo 6 de marzo, marcará inevitablemente el devenir de dos plantillas rebosantes de talento y tuteladas por sendos técnicos que se juegan el puesto.

Zidane es consciente de que su continuidad en el banquillo depende de la suerte que corra ante el PSG. Idéntico panorama afronta Unai Emery, al que no solo indultaron el año pasado tras la debacle ante el Barça sino que meses después pusieron a su disposición los dos fichajes más caros de la historia: Neymar y Mbappé, este último encubierto en forma de cesión inicial para que los 180 millones invertidos en su reclutamiento no alterasen el fair play financiero. Pero la derrota ante el Bayern de Múnich en el partido que cerró la fase de grupos reavivó los temores de la directiva parisina sobre la madurez competitiva de su fastuosa escuadra. Al preparador de Fuenterrabía se le ha agotado el crédito y apear al Real Madrid es la única carta que le queda para convencer a Nasser Al-Khelaifi de que sigue siendo válido.

Los números del presente curso avalan al PSG. Incontestable líder de su campeonato, con un tridente demoledor en el que Cavani pone la experiencia, Neymar la fantasía y Mbappé la velocidad, el cuadro parisino disputa por sexta vez los octavos tras firmar 25 goles en la fase de grupos y sufrir un único y quizás significativo traspié ante el Bayern. Nunca ha perdido un choque de ida en octavos y salió victorioso de las dos eliminatorias disputadas hasta la fecha contra los blancos. Además llega al Bernabéu con la única baja de Thiago Motta.

Más dudas suscita el tridente merengue. Aunque siempre que Bale, Cristiano y Benzema han estado disponibles, Zidane ha apostado de forma innegociable por la BBC, la tremenda amenaza por las bandas del PSG podría llevar al técnico a reforzar la medular con un futbolista como el gallego Lucas Vázquez. Zidane no sabe lo que es perder a doble partido en Europa y el Madrid lleva 17 partidos invicto como local en la Champions. Quién sabe si será suficiente.

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