Bernardo Cruz: El último superviviente de la zaga

El central cordobés es el único que resiste en el once de la defensa favorita de Francisco
a principio de curso


LUGO / LA VOZ

Bernardo Cruz (Córdoba, 1993) es el último superviviente de la zaga del Lugo. Francisco ha tenido que rotar a todos los hombres de su defensa ideal en la primera mitad del curso. A la marcha de Miquel, siguió la lesión de Campabadal y las molestias de Luis Ruiz. Otros se han hecho habituales ahora en un esquema en el que permanece el central diestro, el cuarto hombre con más minutos entre los rojiblancos (1.913). Solo Seoane, Juan Carlos y Azeez le superan en protagonismo.

«Algo característico que tiene este equipo, que es muy bueno y al paso de las jornadas lo estamos comprobando, es que entran caras nuevas y el nivel competitivo del equipo siempre es alto», valora Cruz cuando se le interroga por su regularidad en el once. En lo que va de curso, el Lugo se ha caracterizado por ser un grupo compacto que no encaja muchos goles. Solo ante el Oviedo y el Huesca (a domicilio) superaron los dos en contra. Bernardo incluye en la virtud defensiva a todo el grupo porque «no solo es cosa nuestra y no solo el mérito es de la gente de atrás. También la presión alta que hace el equipo, que es muy comprometido en el trabajo y no se guarda nada, a nosotros nos permite salir de la zona, hacer el campo corto y no dejar espacios o sí dejarlos, para el fuera de juego».

Solo tiene elogios para dos de sus compañeros de línea que aún no han debutado: «Son chicos muy comprometidos en el trabajo. Lemos ya tuvo la experiencia de estar aquí en Lugo», dice y «José Carlos tiene una proyección muy buena y seguro que viene con la ilusión de intentar hacer las cosas bien». A los dos les desea lo mejor porque «su suerte es la nuestra», resuelve el andaluz.

Criado en la cantera del Córdoba, siente que está creciendo como rojiblanco desde que llegó en verano y por eso se siente «contento», aunque cree que le queda margen de mejora: «Siempre es bueno ser autocrítico y ser ambicioso. Podemos más y seguro que en el tramo final, que es el tramo importante, bonito y decisivo, todos vamos a dar un paso adelante, yo el primero». Cree que «enfrentarte a los mejores siempre tiene que ser un aliciente. Cuando te enfrentas a un rival, en nuestra posición, te enfrentas al mejor del equipo contrario. Es un reto bonito y unas veces vas a salir ganador y otras, perdedor. Intentando aprender de ello» y reflexiona sobre los delanteros a los que ha tratado de frenar hasta la fecha: «Encontrarte rivales de características diferentes siempre te va a enriquecer».

No le sorprende para nada cómo pinta la competición a estas alturas, con el Huesca un poco disparado y Córdoba, Sevilla Atlético y Lorca más descolgados por abajo: «Como siempre, como hasta ahora, como todos los años. Está todo muy apretado y ya sabemos como es esto: es ganar un partido o dos seguidos y te metes arriba, o no sumas y todo se aprieta mucho más. Ahora viene lo más bonito del año, que son los meses en los que se decide todo, y esperemos que el equipo esté en las mejores condiciones para afrontarlo», reconoce el central.

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