Una regularidad de altos vuelos

El Lugo es el tercer equipo con más jornadas en los puestos de playoff


LUGO / LA VOZ

El Lugo se empeña en batir récords. El empate contra el Albacete sirvió al equipo de Francisco para aguantar, una semana más, entre las seis primeras plazas y cumplir 16 jornadas entre los mejores. Solo otros dos equipos de la parte alta han exhibido ese músculo durante más tiempo: el Numancia (19 semanas) y el Huesca (18).

Una regularidad de altos vuelos que ha roto incluso la marca del año pasado. Con Luis César sentado en el banquillo, los rojiblancos aguantaron entre las plazas de privilegio 14 semanas. Se apearon en la jornada 25, tras un empate a unos contra el Sevilla Atlético y ya no fueron capaces de reengancharse. Aunque Joselu siguió enchufado, los refuerzos de invierno no pudieron suplir la marcha de un futbolista efervescente como Pedraza.

Este año pinta diferente. Jaime Romero, Chuli, José Carlos y Álvaro Lemos han sido los últimos en llegar, pero ya han hecho ganar enteros al equipo. El extremo manchego suma ya dos goles y el punta cedido por el Getafe también ha rebañado sus primeros minutos contra el Albacete. «Por egoísta, el futbolista lo que quiere es jugar ya y estar los 90 minutos», resuelve Chuli unos días después de su debut con la camiseta rojiblanca. Quiere estrenarse con gol en La Romareda, aunque la decisión de jugar estará en manos del míster. «Yo me voy encontrando cada vez mejor, voy trabajando día a día», apostilla sobre la recuperación de su forma física tras una lesión prolongada. Sus sensaciones el domingo fueron «buenas. Sí que es verdad que venía de un tiempo sin jugar, sin ritmo y es verdad que los primeros minutos cuestan porque no es lo mismo el ritmo de entrenamiento que el ritmo de partido. A medida que iban pasando los minutos, más cómodo me iba encontrando».

Nadie en el equipo piensa en la promoción a pesar de su regularidad a lo largo de toda la campaña y que siguen sextos cumplida buena parte de la temporada. Aunque Chuli ha sido de los últimos en llegar ya repite el mensaje que, como un mantra, se ha extendido desde el principio a toda la plantilla: «Nosotros, sinceramente, no pensamos en esto. Pensamos en que tenemos ahora 41 y queremos 44. Si conseguimos los 44, queremos los 47. Y así sucesivamente». Con 130 partidos disputados en Segunda División, el delantero oscense cree que «en los últimos tiempos» la categoría «siempre» está siendo igualadísima. «Es todo muy parejo, todo muy comprimido, como estamos viendo. Si que es verdad que hay algunos equipos que se escapan o que se quedan más rezagados, pero al final en mitad de tabla ganas tres partidos y te colocas arriba, pierdes tres y estás abajo. La clave al final es ir partido a partido. Aunque parezca un tópico, tiene que ser así».

Zaragoza, el próximo rival del Lugo, se sitúa con diez puntos menos (31) en la duodécima plaza. A los maños, muy irregulares esta campaña, apenas les separan de la zona baja dos puntos (la Cultural tiene 29). Fuera del sitio al que aspiraban a principio de curso, a Chuli no le sorprende que los de Natxo González se muevan en la zona media. «En principio, en Segunda División, todos los equipos quieren ascender, todos los equipos empiezan la liga con esa idea, te llames como te llames. A partir de ahí, todos tenemos que sufrir y el Zaragoza también lo está sufriendo. A pesar de la grandeza del club, de su afición, del estadio o de la historia. Es lo que te demuestra que, al final, en Segunda División hay que ir partido a partido y que con el escudo no se gana. Por supuesto, nosotros cuando vayamos a allí va a ser lo mismo. Ellos nos pueden ganar a nosotros estando por debajo y nosotros a ellos igual», reflexiona el delantero.

El grupo como talismán

A diferencia de otras temporadas, este año no hay un jugador talismán en el vestuario y es la buena marcha del grupo la que marca las diferencias. A falta de un goleador, todos han asumido la tarea y ya son 13 los futbolistas que se han estrenado de cara a portería.

«Ves que en el equipo van todos a una, que no se sueltan de la mano en ningún momento, ni cuando nos meten gol, ni cuándo vamos por delante. Eso fue lo que me hizo venir y lo he comprobado desde dentro», resuelve Chuli seducido por la filosofía del grupo de Francisco. Su adaptación fue meteórica y aunque apenas lleva unas semanas en el equipo «yo estoy ya en el vestuario como si hubiera llegado en julio. Me han acogido muy bien desde el primer día y me siento uno más. Es verdad que yo, al principio, solo al principio, soy un poco tímido, pero me hicieron pasar ese trance lo más rápido posible», dice con una sonrisa.

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