Marta Silva llega al hoyo 19

La mejor golfista gallega de la historia aparca su carrera profesional tras una lesión de cadera y desarrollará en Olympic Channel su otra pasión, la comunicación


REDACCIÓN / LA VOZ

El viaje de Marta Silva por el golf mundial ha llegado al hoyo 19. La mejor jugadora gallega de todos los tiempos aparca su trayectoria profesional para dedicarse a su otra pasión, la comunicación, dentro de Olympic Channel, la plataforma global del COI para difundir su espectáculo. Una lesión de cadera al final del verano, cuando se machacaba en sesiones interminables para conseguir la tarjeta del circuito americano, actuó como «una señal». Decidió concluir una aventura que, después de haber sido considerada la mejor amateur del mundo, no le llegó a colmar. «Llevaba tiempo pensándolo, no me salían las cosas como quería, estaba cansada y pensé que ya había vivido todo lo que tenía que vivir en le golf profesional. Ese tipo de vida no me entusiasmó», reflexiona. Silva, de 28 años, aprendió a jugar entre A Toxa y el Aeroclub de Santiago, ganó algunos de los trofeos más importantes del mundo en su etapa de formación y asombró durante sus años como bulldog en la Universidad de Georgia, en Athens. «Fue la etapa que más disfruté, en la que sentí o me puse menos presión. Y me veía en el futuro en el LPGA Tour [el circuito americano]».

Después del exigente salto al campo profesional, a finales del 2012, recorrió el mundo en busca de una puerta de entrada al mejor circuito del mundo, el LPGA Tour. Compitió en Australia y Nueva Zelanda, en Estados Unidos, en Marruecos, en media Europa. Y encontró una regularidad ilusionante en la temporada 2014, entre el Symetra (el segundo circuito norteamericano) y las previas de los grand slams. Con el paso de las temporadas fue anotándose alegrías, como su primer título profesional, en el 2016, al ganar la prueba del Yeti Tour en Retamares (Madrid), pero le faltó un salto definitivo que le permitiese jugar con más confianza semana tras semana.

Después de cuatro años y pico como profesional, fijó el 2017 como definitivo para encontrar su sitio en el circuito americano. Todo lo adaptó a alcanzar ese objetivo. Se encerró durante julio y agosto durante horas en el campo de prácticas de Montecastillo, en Jerez. En sesiones interminables. Golpe tras golpe. Repetición tras repetición. Hasta que se lesionó. «Le metí muchas horas, mucho esfuerzo. Nunca había tenido nada en la cadera y de pronto me dolía, no le pegaba con normalidad a la bola porque me resultaba imposible girar. No aguantaba una rutina semanal normal».

Por su bursitis de cadera, se sometió a una infiltración antes de viajar a Mission Hills, en Rancho Mirage (California), pero el efecto prácticamente había desaparecido cuando empezó a competir una semana después. Falló el corte y, algo más tarde, se retiró del Open de España. «No aguantaba más. Así que dice ‘‘hasta aquí’’», recuerda Silva.

Su otra pasión

Lesionada, una conversación con una excompañera de la universidad le abrió las puertas de una entrevista de trabajo en Olympic Channel, el proyecto del COI surgido tras los Juegos de Río para difundir los valores y el espectáculo del olimpismo. Un destino que encaja como pocos con su perfil y el campo para el que se había formado en Estados Unidos: graduada en Comunicación en Georgia, con dominio de inglés, conocimiento del mundo del deporte profesional desde dentro... Así que hace unas semanas entró a trabajar en el equipo de la directora de comunicación y relaciones públicas del Olympic Channel, que tiene su sede en Madrid, a diferencia de la división de retransmisiones audiovisuales, con la mayoría de sus infraestructuras en Lausana. «Sigo siendo profesional, y puede que juegue algún torneo cuando me apetezca o pueda. Pero si el día que colgué los palos me dicen que voy a trabajar en esto, no me lo creo. Aprendo y me encanta», explica Silva, sin abandonar su permanente sonrisa.

Jugó los dos torneos más míticos, el British en St. Andrews y el US Open en Pinehurst

Pionera para competir en todo el mundo en un deporte con menos de tres mil licencias en la comunidad, Marta Silva alcanzó resultados a los que ninguna otra jugadora gallega se había acercado antes. Memorables fueron los diez meses que pasaron de agosto del 2013 a junio del 2014. Se abrieron para Marta Silva las puertas de dos torneos y dos campos legendarios. Primero el British Open de St. Andrews, uno de los lugares más míticos de la historia del golf, y luego el US Open de Pinehurst 2, en Carolina del Norte. «En ese 2014 tuve una racha muy buena. Pasé cinco meses feliz, tranquila, relajada y jugando bien en el Symetra. Tenía otra vez la sensación de salir al campo a ganar, aunque luego podía pasar cualquier cosa», recuerda la santiaguesa.

En St. Andrews paseó por la cuna del golf, en una semana irrepetible que vivió, además, acompañada por su familia y algunos amigos. «No pasé el corte, pero lo disfruté por completo. Y ese recuerdo es espectacular». El US Open, tras la euforia de la clasificación en las previas, resultó diferente. «Llegué jugando mal y el campo era muy tenso, fue otra cosa», matiza.

Ahora, Silva celebra las pequeñas cosas de una vida más ordenada. «Estoy encantada por tener mi propio armario, y no estar todo el tiempo con la maleta a cuestas. Y aunque no dejé de visitar sitios, poder por fin viajar de verdad», comenta tras dejar atrás la exigencia de un deporte individual y tan mental como el golf.

Ahora vivirá el deporte desde otro punto de vista en Olympic Channel, la plataforma global donde los aficionados pueden experimentar la fuerza del deporte y la emoción de los Juegos Olímpicos desde todo el mundo, disponible en todo el planeta tanto en aplicaciones móviles tanto Android como dispositivos iOS y en olympicchannel.com.

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