De Riga a Vitoria, vía San Andrés

Hoy, Aranzana y Antonio Pérez, amigos y rivales

Gustavo Arnazana, técnico del Leyma
Gustavo Arnazana, técnico del Leyma

A Coruña / La Voz

Aquí, unos amigos. De Riga a Vitoria, pasando por la Estrecha de San Andrés. A un lado, Gustavo Aranzana (Valladolid, 1958) con su Leyma. Al otro, Antonio Pérez Caínzos (Ferrol, 1974), con su Araberri, pero también frente a su Leyma. Será a las seis de la tarde de hoy, con motivo de la decimonovena jornada de la LEB Oro. Ambos empatan en el medio de la clasificación en plena trayectoria ascendente.

Les unió el banquillo de la selección española sub-20, en el que lograron el bronce en el Europeo de Letonia en el 2008 con Claver, Colón, Aguilar... (el gallego todavía acumularía algún metal más) y el poso de la amistad perdura hasta hoy. Un casual encuentro al inicio de temporada en pleno centro coruñés cuando Aranzana disfrutaba de un paseo en su primer día libre con el Básquet Coruña y Antonio Pérez todavía estaba armando su equipo transformó un café de veinte minutos en una charla de más de dos horas. «Esas conversaciones son más productivas que ninguna», asegura el actual preparador del conjunto naranja.

Antonio Pérez, preparador del Araberri
Antonio Pérez, preparador del Araberri

En realidad, desde hace diez años nunca han estado separados más que por los kilómetros. «Hablamos a menudo. Hay un afecto personal, pero también comentamos aspectos técnicos. Cuando él fue a Valladolid como ayudante de Ricard Casas contactó conmigo. Antes, yo le había ido a ver un partido del Leyma al Palacio de los Deportes de Riazor. Había ido con mi esposa y fue la primera vez que experimenté lo que era una ciclogénesis. ‘Es muy raro que suceda’, me dijeron. Y ya ves... quién lo iba a decir», recuerda en tono distendido Aranzana.

El equipo técnico que comandaba en la sub-20 incluía también a Jesús Sala y Arnau Moreno. Pérez lo recuerda con especial cariño. «Cuando empecé, uno de mis referentes era Aranzana. Y tuve la suerte de trabajar a su lado», dice el ferrolano. «Lo que provoca que la amistad trascienda son las conexiones y valores. Aprendí de él cómo responde en las adversidades. Es uno de los que mejor dirección de partido tiene, huele el baloncesto», analiza, mientras elucubra sobre las opciones que podrían brindar una segunda etapa de trabajo juntos.

Aranzana elogia del gallego su capacidad de análisis y gestión emocional del grupo. «Es un estudioso del baloncesto, además de una fantástica persona», zanja.

«Cuando te enfrentas a un amigo, lo que sueles pensar es: ‘Que nos sigamos viendo en las canchas’», desea Aranzana antes de proponer: «Antonio Pérez debe tener el reconocimiento del baloncesto de A Coruña, por lo que ha conseguido».

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