La lección de Borja Gómez

El ciclista un ponteareán de 15 años, con síndrome de Down, compitió en el nacional de ciclicrós derribando barreras pese a acabar con una bici prestada


Borja Gómez demostró que no es necesario cruzar primero la línea de meta para ser el ganador. El joven ponteareán de 15 años de edad con síndrome de Down dio una lección de superación. De cómo con ganas es posible derribar barreras. Por eso entró en la línea de meta exhibiendo la bicicleta. Poco importaba que la bici fuera prestada y más grande que la suya después de que le rompiera el cambio y que recorriese el último trecho de la prueba sin una suela de una de sus zapatillas. A calcetín vivo. En la meta le esperaba el aplauso de todos, algo que le acompañó en todo el circuito, y el abrazo de su madre.

«Foi unha proba moi esixente. A lama estaba moi dura e obrigaba a facer o 80 % do circuito a pé e iso a el dificúltalle moito máis, pero fixo a súa carreira e acabouna, que era o máis importante», comenta su padre orgulloso. «Chegou feliz porque a el o que máis lle gusta é andar en bici porque lle da liberdade. Estaba encantado malia sufrir moito. Incluso nunha baixada ía chorando pero el seguía correndo. A traca final foi na meta, sin que ninguén lle dixese nada entrou con ela ao lombo», recuerda Calis Gómez.

El idilio de Borja con la bicicleta comenzó mucho tiempo atrás. Partiendo de la base de que vive en una de las cunas del ciclismo como Ponteareas, su padre recuerda que cuando comenzó a andar en bicicleta enseguida quiso prescindir de los ruedines y que un día, saliendo a dar una vuelta, el Club Ciclista Ponteareas le invitó a participar en sus actividades. «Empezou a ir con eles e un bo día dixéronme por que non o levábamos a unha carreira, probamos e dende entón sigue competindo». Lo suyo es la disciplina de BBT pero ya lleva tres años en el ciclocrós. Incluso estuvo a título particular en el Campeonato de España de Torrelavega dos temporadas atrás y este año tenían previsto repetir del mismo modo en Legazpi, pero la federación le adelantó los Reyes con una convocatoria inesperada «que para el foi o máximo poder estar na selección».

«El quere facer o mesmo que o resto de rapaces. Non empezou agora a correr, leva oito anos e moitas veces en sitios complicados porque nós o que queremos é que se rompan esas barreiras e que vexan a Borja como un corredor máis, como outro rapaz normal. Esa é a nosa loita, que todos os deportes están abertos a calquera persoa, teña ou non discapacidade. Se queremos abrir o mundo e derrubar as barreiras temos que empezar por facelo de verdade», explica su padre.

Para hacer posible este reto, Borja y sus padres contaron con el apoyo fundamental de su club y de la Federación Galega de Ciclismo. «Todas as directivas e adestradores do Ponteareas estiveron sempre ao noso lado axudando e a federación, dende que tomou posesión Muñiz, igual, dende o primeiro día díxonos que ía estar aí para todo e non era de boquilla». Entre otras cosas, cambiar la normativa para que las personas con discapacidad pudiesen correr en una prueba del calendario.

Tal es el magnetismo que el ciclismo ejerce sobre Borja Gómez, que también metió a su padre a competir. «Eu medio compito e, se o fago, é por el, pero que a xente teña claro que Borja apórtame moito máis a min que eu a el». El pequeño fue el motor para que padre e hijo no se perdiesen una prueba de la Copa Galicia de ciclocrós pese a tener que levantarse cada domingo a la seis de la madrugada. Del mismo modo que de la mano de Discamino ha sido capaz de subir los grandes los puertos de Pirineos y el Tourmalet e incluso dos años atrás hizo la Vuelta a España. «Borja vive o ciclismo». Con la máxima ilusión y demostrando que la integración es posible. Para que otros copien.

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