La carrera del millón de dólares

Javier Gómez Noya compite por el mayor premio de la historia del triatlón en el medio ironman de Baréin, que cierra la triple corona


El viaje de Javier Gómez Noya en el triatlón comenzó en un Renault 19 conducido por su padre. Un trayecto a Castropol para que el chaval, nadador de éxito e inquieto para explorar desafíos, probase un deporte nuevo. 19 años después, con el mejor palmarés jamás visto, compite mañana en Baréin (ironmanlive.com, 4.20) por el mayor premio de la historia de triatlón. Un millón de dólares (845.930 euros) que solo él puede ingresar porque el cheque premia la triple corona, el pleno en tres citas de media distancia (Dubái, el Mundial 70.3 de Chatanooga y Baréin). Y el ferrolano ya ganó las dos primeras.

El millón supone un premio estratosférico para lo que se paga en el triatlón. Un triunfo en una prueba del Mundial ITU se recompensa con 18.000, y las carreras sueltas de la triple corona rondan los 30.000. Solo una triatleta, la suiza Daniela Ryf, ganó el cheque de siete cifras por el pleno del 2015.

Sobre 1,9 kilómetros a nado, 90 en bici y 21,1 a pie se jugará el título Gómez Noya. El tramo ciclista, de dos horas, resulta decisivo en una prueba en la que no se puede ir a rueda. El principal escollo para el ferrolano radica en el circuito llano y con viento de entre 30 y 40 kilómetros por hora que afrontará mañana. Dos rivales amenazan su premio gordo, aunque solo él pueda ganar el millón. Defiende el título del 2016 en Baréin el neozelandés Terenzo Bozzone, poderoso en bici, flamante ganador en el 70.3 de Los Cabos y reciente sensación en el Island House Triathlon de Bahamas. Y extraña la presencia del noruego Kristian Blummenfeldt, sin experiencia en la media distancia, pero uno de los grandes animadores del Mundial de distancia olímpica de este año. Otro especialista sobre las dos ruedas.

Si Gómez Noya se baja de la bici a menos de cuatro minutos de Bozzone, el triunfo no debería escapársele, según los cálculos de su equipo de trabajo. Pero le faltan referencias del rendimiento que puede ofrecer Blummenfeldt en un medio ironman. En todo caso, el tiempo de 1.10 que acredita el ferrolano en el medio maratón final no parece al alcance de ningún rival.

Para afinar su forma, Gómez Noya pasó el último mes en Mallorca con Mario Mola, campeón del mundo en distancia olímpica los dos últimos años. La carrera del millón de dólares cierra un ciclo. Cuando retome los entrenamientos lo hará rumbo al ironman, listo para lo desconocido, como aquel día en el Renault 19.

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