Muy doloroso, buen diagnóstico


El pericardio es una envoltura membranosa que cubre el miocardio, un músculo cardíaco. Cuando se inflama, la consecuencia es la baja deportiva, aunque en principio no tenga por qué tratarse de un asunto grave. En el 90% de los casos su causa es una infección vírica, que requiere reposo y se supera en un plazo que puede rondar el mes y medio -tiempo que varía según las peculiaridades de cada paciente-. Algunas pericarditis producen un colapso cardíaco, como consecuencia del líquido que se acumula entre el miocardio y el pericardio. Esa situación puede desembocar en un taponamiento del corazón, en el sentido de que no puede expandirse y bombear con normalidad.

En el paciente la pericarditis produce un dolor fuerte, sobre todo cuando sube el pulso, un dolor parecido al de un infarto, pero que se diagnostica con pruebas bastante sencillas. En cualquier caso, esta dolencia genera una situación muy angustiosa en la persona que lo sufre.

En el 90% de los casos las pericarditis son benignas y se tratan con aspirina, empleada como antiinflamatorio. Se trata de una patología infecciosa e inflamatoria de origen normalmente vírico, a partir de una infección respiratoria de las vías altas como la causa más frecuente. El riesgo de poder llegar a sufrir una pericarditis es uno de los motivos por los que prohibimos a los niños hacer deporte cuando tienen fiebre.

Fernando Huelin es especialista en medicina deportiva

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Muy doloroso, buen diagnóstico