La NBA repite un guion ya conocido

Golden State y Cavaliers, claros candidatos a repetir la final de las últimas tres temporadas


En busca de aliviar el calendario, la NBA adelanta un par de semanas su comienzo y evita así unas cuantas series de 4 partidos en 5 días. No es la única novedad: la publicidad, de forma moderada, empieza a llegar a sus camisetas, en forma de pequeños parches en la parte izquierda del pecho. ¿El resto? De acuerdo al orden establecido, un guion conocido y unos cuantos actores nuevos. Curry contra LeBron o, lo que viene a ser lo mismo, los Warriors frente a los Cavaliers. Así ha sido las tres últimas campañas y así será en la temporada que comienza la próxima madrugada con los Cleveland-Boston y Golden State-Houston. Un duopolio solo amenazado, de lejos, por la concentración de estrellas en Oklahoma y Houston o por la consistencia de los Spurs.

Michael Jordan, ahora propietario de Charlotte, ha definido la situación de forma más prosaica: «Vamos a tener uno o dos equipos que van a ser grandes y 28 que van a ser una basura». Y es que la NBA, al margen de inclinarse aún más hacia el Oeste -tendencia que puede llevar a la competición a plantear unos play off con los 16 mejores y no con ocho de cada conferencia-, asiste a un proceso de concentración de estrellas, una apuesta por la conquista del anillo en los mercados más atractivos a cambio de un pequeña renuncia de dinero de por sí muy abundante.

Los favoritos

Golden State y Cleveland. Han protagonizado las tres últimas finales y si nadie lo remedia repetirán esta temporada. Los Warriors vuelven a presentar el grueso de la plantilla que arrasó la temporada pasada en los play off (16-1), un grupo basado en el talento ofensivo, en la sublimación del small ball. Asfixiante defensa exterior, verticalidad, ausencia de referencias interiores... y el enorme talento de Curry, Durant o Klay Thompson. Para dar la razón a Jordan, Durant perdonó dinero en su renovación para seguir en Oakland y poder elevar el contrato de Curry. La estructura más cara de la NBA, sostenible al menos hasta el 2019, cuando finalice el contrato de Thompson.

LeBron James, a sus 33 años, ha estado presente en las siete últimas finales, ha ganado 3 anillos, y aún sueña con superar a su admirado Jordan. Aseguran que una vez cumplido el objetivo de darle un título a la franquicia de su Ohio natal, emprenderá una nueva aventura el próximo año. Quizá a Los Ángeles. Antes, buscará otro anillo. Los Cavaliers han perdido a Kyrie Irving, pero se han movido bien en el mercado: Dwayane Wade, Isaiah Thomas y un Derrick Rose con la necesidad de reivindicarse. Pese al estirón de los Celtics, los Cavaliers no deben tener rival en el Este.

Las alternativas

Oklahoma, Boston, Spurs y Houston. Ninguna otra franquicia representa mejor los nuevos tiempos que Oklahoma City Thunders, donde a Russell Westbrook -MVP de la pasada campaña, tras promediar un triple doble en la fase regular- le han rodeado de un par de estrellas de primer nivel: Carmelo Anthony y Paul George. Con una plantilla de primer nivel, el problema será conseguir que fluya el juego con tres jugadores que reclaman mucho protagonismo. Algo parecido les puede suceder a los Rockets de Houston, la atractiva propuesta que Mike D`Antoni ha levantado alrededor de Hardem, que ahora debe coexistir con Chris Paul. Una apuesta ofensiva (46 % de sus lanzamientos fueron triples) que necesita equilibrio atrás para poner en apuros a potencias como Golden State, Oklahoma o Spurs.

Los Spurs son un modelo de éxito colectivo, un equipo fiable desde la sensatez y la tradición. Veinte años en play off con Popovich, un aval para tener en cuenta a un equipo al que la campaña pasada pasó factura la lesión de Kawhi Leonard.

Los Celtics han madurado. Una propuesta atractiva que ha dejado escapar a Isaiah Thomas, pero a cambio se ha beneficiado con la llegada de Kyrie Irving y de Gordon Hayward. Una sabia combinación para intentar poner en apuros a los Cavaliers en el Este.

Estrellas emergentes

Antetokounmpo, Embiid, Davis, Lonzo Ball y Porzingis. Si las lesiones le respetan -algo que hasta ahora no ha sucedido-, el pívot camerunés de los Sixers Joel Embiid (2,18 y 23 años) será MVP de la NBA algún día. Nadie a la edad del griego de los Bucks de Milwaukee Giannis Antetokounmpo (mide 2,11 y cumplió en junio 22 años) había promediado en la NBA 22 puntos, 8 rebotes, 5 asistencias; un jugador total llamado a ser algún día MVP.

Antonhy Davis (2,08) tiene 24 años y cinco de experiencia en la NBA, un jugador interior sólido (28 puntos y 11,8 rebotes en el último año) que debería ser suficiente para que los Pelicans alcanzaran los play off.

Aún no ha debutado en la NBA y ha acaparado más atención que ningún otro jugador a lo largo del verano: Lonzo Ball, un exterior moderno y creativo con el que los Lakers quieren arrancar una nueva era a la espera de ¿LeBron James?. El letón Kristaps Porzingis puede ser una gran estrella en la NBA, mueve sus 2,21 con una velocidad pasmosa y los Knicks de Nueva York confían en su evolución (todavía tiene 22 años) para darse otra nueva oportunidad.

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