Marcelino Martínez Cao: «Me cosían a patadas»

Fue el autor del histórico gol a la URSS en 1962. «Luis Aragonéz le imprimió su carácter de luchador a un grupo de jugadores de un gran nivel»


Los éxitos recientes de la selección española de fútbol, un Mundial y dos Eurocopas, lo han eclipsado, aunque Marcelino Martínez Cao (Ares, 29 de abril de 1940) marcó un gol histórico, mítico, que dio al fútbol español el que durante casi medio siglo fue su único éxito, la Eurocopa de 1964. Aquel triunfo no fue solo deportivo, sino algo más. En plena dictadura, España venció por 2-1 a la Unión Soviética, que había sido su gran bestia negra, en una final, disputada en el Santiago Bernabéu, y presidida por el generalísimo Francisco Franco y el por aquel entonces príncipe Juan Carlos. El aresano Marcelino logró batir a Lev Yashin, La araña negra, y el único portero que ha logrado un Balón de Oro, a los 84 minutos al rematar de cabeza a la red un centro de Chus Pereda. Fue el 21 de junio de 1964, una fecha grabada con letras de oro en la historia del fútbol español.

Marcelino acude a la entrevista tras recuperarse de un doloroso flemón: «Tenía una problema, aquí me dieron unas pastillas que no me hicieron nada. Fui a A Coruña, a la clínica de José Luis Araújo, y me trataron de cine, fue increíble. Permítame que se lo agradezca públicamente».

-¿Fue un gol para la historia?

-Todos los que estábamos allí, en la final, sabíamos lo que significaba aquella victoria en una Eurocopa de naciones, un gran prestigio para el fútbol español y para el país. Tuvo una trascendencia mundial. La URSS había ganado la primera Eurocopa y tenía un equipazo impresionante.

-¿España también tenía un gran equipo?

-Los cracs de cada uno de los clubes del fútbol español. Aunque en aquella época, el Gobierno no se preocupaba ni cuidaba a la selección española de fútbol. No éramos un equipo, disputábamos una media de tres partidos al año. Tan solo fuimos un grupo de buenos futbolistas que nos juntábamos para disputar un partido. Lo cierto es que a Francisco Franco no le gustaba el fútbol, prefería los toros, la caza o pescar. Recuerdo que el Zaragoza, que era el club en el que yo jugaba, disputó cuatro finales consecutivas de la Copa del Generalísimo. En la última, Franco preguntó al presidente del Zaragoza: «Escucha, Baldo, cómo es esto del fútbol, la final siempre la juega el Zaragoza contra otro equipo». No tenía ni idea. El fútbol no lo cuidaban.

-El centro del gol se lo dio Chus Pereda, aunque en las imágenes se veía que era Amancio quien centraba. ¿Sabe qué paso?

-Televisión Española se hizo un lío con las imágenes. Alguien utilizó una de las cintas en las que estaba grabado el partido para otra cosa, se perdió parte del material que tenían. Lo que idearon fue que cogieron otras imágenes, en este caso un centro de Amancio, cada vez que daban un reportaje de este triunfo y de ahí la confusión. Un corta y pega chapucero.

-Desde el 2008 la selección española de fútbol se ha instaurado entre la élite mundial. ¿Cómo vio ese cambio de rumbo o destino?

-La clave fue Luis Aragonés, que supo transmitir su carácter ganador a una generación de futbolistas extraordinaria. Su primera gran decisión fue prescindir de Raúl, que era un grandísimo jugador para el Madrid, aunque no era su momento en la selección. Su época se había terminado y su sitio ya era la tribuna, como el mío.

-¿Guarda muchos recuerdos?

-Unas botas, un balón, la camiseta de la final ante la URSS (estaba en un desván, ahora mi mujer la ha salvado del olvido) y poco más. El día que ganamos la Eurocopa yo no fui a recoger la copa, ni di la vuelta al campo. Tan pronto acabó el partido me fui a los vestuarios, no hay ni una foto en la que aparezca yo con el trofeo. Posteriormente, cuando Franco nos invitó al Pardo para felicitarnos, llegué tarde, casi para hacer la foto y poco más. No soy muy dado a los recuerdos.

-¿Messi o Cristiano Ronaldo?

-Son dos grandísimos jugadores, aunque le doy más importancia a los equipos. ¿Qué hace Messi con la selección argentina?, sin un equipo detrás baja mucho. Es ridículo darle el Balón de Oro a un futbolista, tendría que ser para los equipos. Es un premio más publicitario que otra cosa. Casillas, Xavi o Iniesta tendrían que haber recibido un Balón de Oro.

-Dejó muy pronto el fútbol. ¿Qué pasó?

-Me cosieron a patadas. Me habían realizado un seguimiento y la media era de 22 faltas por partido. En aquella época no había tarjetas y me lesionaron las rodillas. No me quedó otra que dejarlo pronto.

En corto

Marcelino llegó a ser el futbolista que más cobraba en España. «Cuando salí del Racing hacia el Zaragoza recibí el traspaso y la correspondiente prima. Llegué allí ganando un millón de pesetas, cuando la ficha de Alfredo Di Stéfano eran 800.000. Antes de aceptar la oferta del Zaragoza pude irme al Real Madrid, aunque no me interesó. Posteriormente, cuando creé la delantera de los Cinco Magníficos en el Zaragoza, en España ya no había dinero para llevarme. Tuve una propuesta de uno de los tres grandes de Italia, aunque tampoco la tuve en cuenta». Añade que todo el dinero era de la ficha, que no recibían nada por publicidad: «En la dictadura, los deportistas españoles no interesábamos a las grandes marcas internacionales».

En la actualidad vive feliz con su familia en Ares, en un magnífico edificio del que él mismo fue el promotor. A la construcción es a lo que se ha dedicado desde que dejó el fútbol: «Tenía dinero y tampoco disponía de los conocimientos para invertir en bolsa. Comencé a comprar solares, no con la idea de especular, sino para construir edificios. Primero en Zaragoza, después en Tarragona, en Ferrol o Ares, mi querido pueblo y en el que vivo. He ido vendiendo y otros me los he quedado yo. A eso me he dedicado en los últimos años».

Nunca le pasó por la cabeza ser entrenador, dice que no le gusta: «Todo depende de la calidad de los jugadores que tengas». Por último, destaca el nivel de los futbolistas españoles y a España le augura «un gran futuro».

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