Paco Buyo: «A Messi no lo ficharía»

El exportero del Real Madrid y de la Selección Española tiene una asignatura pendiente: montarse en un globo


Con Paco Buyo (Betanzos, 1958) hay que quedar en su pueblo, claro. Mientras nos acomodamos en una de esas cafeterías que hay en los soportales me sorprenden su estatura y sus intensos ojos azules. Les garantizo que me había propuesto hablar de fútbol lo justo, no dejarme llevar. Pero al final, la charla rueda como un balón. Fútbol y fútbol. ¡Qué le vamos a hacer! Todos tenemos debilidades.

-Acaba de publicar un libro de memorias, «Mi vida en una parada». ¿Cómo le dio por ahí?

-Me lo habían propuesto algunas editoriales, aunque yo era un poco reacio. Pero al final un amigo y mi hija me empezaron a animar y me decidí. Y la verdad es que no ha estado mal.

-¿Cómo era de niño? ¿Era de los gamberretes?

-No. Inquieto en tal caso, pero noble; sin grandes trastadas.

-¿Nunca lo echaron de clase?

-No, no. Nunca. Es más, no recuerdo siquiera haber hecho pellas.

-¿Y el fútbol, desde siempre?

-Desde que era un mocoso. Me acuerdo que me ponía detrás de la portería y hacía de recogepelotas. Pero ya entonces las paraba.

-O sea, que era portero antes de jugar al fútbol.

-Bueno, también jugaba de delantero. Y muy bien. En el Ural jugaba de las dos cosas y acabé como máximo goleador y portero menos batido. Si me quedé en la portería fue por sentido común. Tenía más cualidades.

-¿Tuvo muchas novias?

-No. Prácticamente me casé con la primera, María, que también es de Betanzos.

-Pues los futbolistas tienen fama de ligones.

-A mí no me gustó ese mundo. Como profesional del fútbol debes dar una imagen.

-¿Cuál fue su mejor tarde?

-Humm. Recuerdo una maravillosa en Valladolid, jugando con el Sevilla, en la que el campo acabó coreando «¡Buyo, Buyo!». Y luego otra noche inolvidable en Turín con el Madrid, contra la Juventus, en la que nos clasificamos por penaltis.

-Últimamente estará disfrutando con la trayectoria del Madrid.

-Sí, claro. El Madrid ha tenido la virtud en los últimos años de fichar talento y juventud. Y producto nacional. Ha creado unos cimientos muy sólidos y le va bien en todos los aspectos.

-Si fuera el presidente del Madrid y dispusiera del dinero, ¿ficharía a Messi?

-No. A Messi no lo ficharía. Con un gallo en el corral es suficiente. El Madrid tiene la fortuna de contar con Cristiano Ronaldo.

-En este caso, la metáfora del gallo es adecuada. Siempre está enfadado.

-Es su carácter inconformista. Pero luego, cuando lo conoces un poco de cerca, hablas con él y ves lo que hace por los demás, cambias enseguida de opinión.

-¿Es el más grande que ha visto jugar?

-No. El más grande que yo he visto ha sido Maradona. Y le digo por qué. Si le dan a Messi un cuarto de las patadas que le dieron a Maradona, Messi no podría haber desarrollado su talento en un terreno de juego. Antes había mucha violencia en el fútbol. Si no tenías un poco de carácter, te comían.

-Qué lástima de una Copa de Europa para su generación, ¿no?

-Estuvimos a punto. Pero bueno, Buffon, que ha sido uno de los porteros más grandes de la historia se va a retirar sin conseguir la Champions.

-¿Qué le gusta hacer ahora?

-Mi familia es mi pasión. Tengo dos hijas y un hijo que también juega al fútbol. Me gusta pasear, viajar.

-Siendo de Betanzos, dominará el arte de la tortilla.

-Sí, claro. Además, mi mujer es una gran cocinera y nos ha enseñado a todos.

-¿Cuál es su lugar favorito?

-Yo soy un enamorado de Galicia.

-Como sale por televisión, seguro que lo conocen por la calle.

-Sí, sí que me conocen. Y me piden fotos. Los padres, los hijos... Yo nunca me niego.

-¿Qué le gustaría hacer que no ha hecho?

-Montar en globo. Y, ¿sabe qué? También me gustaría montarme en un caza, en uno de esos aviones supersónicos.

-Aparte del fútbol ¿qué se la da bien?

-Creo que soy un buen relaciones públicas.

-¿Y qué se le da mal?

-A veces soy demasiado sincero. Y eso me trae problemas, pero uno tiene que estar a gusto consigo mismo.

-¿Tiene algo postizo?

-Nada. Algún empaste por culpa de las chucherías que comía de pequeño.

-Dígame una canción.

-Yo soy muy nostálgico y tuve la suerte de conocer en Mallorca a Pucho Boedo; comía con él muchas veces. Elegiría una de Los Tamara. A Santiago voy, por ejemplo.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La honestidad.

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