El gallego que modeló a Garbiñe

DEPORTES

El vigués Alberto López entrenó a Muguruza de los 13 a los 18 años, una etapa clave para formar a la tenista del momento

04 sep 2017 . Actualizado a las 07:50 h.

Cuando Garbiñe Muguruza pisó por primera vez Roland Garros para jugar el torneo júnior, Alberto López Núñez (Vigo, 1976) estaba a su lado. También cuando consiguió sus primeros puntos internacionales en dos modestos torneos en Turquía. Y en cada paso de su evolución en seis años decisivos. Porque el entrenador gallego modeló su carrera del 2005 al 2011. Tomó las riendas de una niña de 13 años y la dejó cuando ya era mayor de edad. Sus caminos se separaron cuando su tenis ya apuntaba a estrella, tan solo unas semanas antes de su primera gran explosión a ojos del mundo del tenis. Cuando alcanzó los octavos de final de Miami 2012 después de eliminar a Vera Zvonareva (séptima de la WTA) y Flavia Pennetta (26).

Desde Venezuela Garbiñe aterrizó en Barcelona siguiendo el sueño de ser tenistas de sus hermanos. Y también se integró en la academia de Sergi y Lluís Bruguera. Lo primero que llamó la atención de la cría fue su ambición. «Desde muy pequeña siempre se le veía facilidad y talento para evolucionar, pero sobre todo una inmensa y tremenda competitividad. En todo momento quería jugar los mejores torneos, competir en las pistas más grandes, y cuanto más importante era la cita, más se crecía. Jugadora de grandes escenarios», explica Alberto López. «El carácter competitivo es algo que siempre ha tenido desde sus inicios. Le encanta ganar, y cuanto más importante es el partido, la situación y el escenario, más se crece», añade.

Así que la niña Garbiñe fue derribando barreras en todos los aspectos. «Al principio técnicos, después emocionales y tácticos y al final mentales», relata el entrenador vigués. Su evolución incluyó el trabajo con especialistas del aspecto mental. «El psicólogo deportivo es positivo y aconsejable, ya que te ayuda mucho en cuanto a rutinas y controles emocionales. En su caso, ella tenía el respaldo de una familia muy centrada que le inculcó muy buenos valores y le ayudó primordialmente a madurar de la manera correcta», razona López.