Entre mitos y jóvenes apuestas

El US Open arranca con Federer y Nadal como referentes y Zverev y Thiem como líderes de la nueva generación


Nueva York es conocida como la ciudad de las oportunidades, el lugar donde convertir los sueños en realidad. El US Open que comienza hoy (Eurosport, 17.00) en Flushing Meadows, en el barrio neoyorquino de Queens, ha sido el sueño convertido en realidad de muchos jugadores que cimentaron en sus pistas una parte importante de sus trayectorias de grandes campeones. En la actual edición, la 137º, se da una circunstancia diferente a las anteriores para el tenis español. Rafa Nadal y Garbiñe Muguruza, figuran entre los favoritos a la victoria final. Si ambos consiguiesen proclamarse campeones, ostentarían la condición de números 1 del mundo. Sería un hecho histórico, con el único antecedente en el tenis mundial de 1998, en el que dos norteamericanos, Lindsay Davenport y Pete Sampras, lideraron simultáneamente la WTA y la ATP.

El cuadro masculino

Rodaje óptimo para Rafa. En la prueba masculina, Rafa Nadal tiene un cuadro de los que le gustan en los grand slams: rivales asequibles en las primeras eliminatorias, para llegar en plenitud de forma a las rondas definitivas. Si todo va según lo previsto, Berdych, Monfils o Dimitrov pudieran ser los obstáculos que le separen de una semifinal con Federer, si el suizo recupera la extraordinaria forma exhibida durante la presente temporada, y no la mostrada en Montreal.

Por la parte baja del cuadro se plantean más dudas, sobre todo después de la baja de Andy Murray por sus molestias físicas. Cilic ya sabe lo que es ganar una final en la Arthur Ashe y Alexander Zverev es el joven más en forma del circuito. Un jugador que ya tiene la experiencia de ganar Master 1000 y superar a los primeros del ránking, y que busca ahora dar un salto definitivo.

El emergente

Zverev lo tiene todo. Zverev tiene tenis, carácter y ambición para conseguirlo y está liderando una generación de jóvenes que ya están en lugares de privilegio en el ránking como Kachanov, Rublev o Coric, o ya han obtenido victorias resonantes como Tiafoe o Shapovalov. Sin olvidarnos del enorme talento errático de Kyrgios capaz de cualquier cosa el día que se centre. Y a rebufo de la explosión de los jóvenes no podemos olvidarnos de Thiem, y tampoco de Dimitrov. El búlgaro, poseedor de unas condiciones excepcionales y poco explotadas en los últimos años, parece haber despertado tras el empuje de los jóvenes. Está dando síntomas de haber madurado y con ello poder volver a ser, esta vez de verdad, alternativa para Rafa, Roger, Nole y Andy. Un cuadro muy abierto con Rafa y Federer como principales favoritos en la parte y con Zverev en la baja, pero con muchos aspirantes a cumplir su sueño en la final del 10 de septiembre.

La prueba femenina

Garbiñe y la posibilidad de marcar una época. En la prueba femenina, y ausente Serena Williams debido a su embarazo, el pronóstico es incierto. En este momento no hay ninguna jugadora que destaque por encima del resto y, sobre todo, que mantenga una regularidad que la haga fiable. Los altibajos constantes y la igualdad entre las jugadoras vuelven todo impredecible. Esa es la ventaja de Garbiñe: hay un espacio al que ella puede aspirar. Tiene condiciones y juego para ello, pero deberá mostrar mas regularidad y hacerse respetar por sus rivales como lo hizo en Cincinnati barriendo a Halep con total autoridad. Eso es lo que necesita para ser número 1. Optimizar sus condiciones y mostrar un carácter ganador que imponga respeto en sus rivales. Es joven y con una trayectoria sorprendente, ya que con muy pocos torneos ganados ya posee dos grand slams. Nueva York puede se para ella una gran oportunidad para presentarse como alternativa real a lo que Serena Williams supuso en los últimos años.

Un torneo siempre atractivo y en vanguardia (este año innovó al permitir coaching en la fase previa, y usar reloj para medir el tiempo entre puntos), con incertidumbre sobre sus resultados y con una expectativa extraordinaria para el tenis español. Difícil, pero posible, y eso ya es un éxito en sí mismo.

Un grande propicio para las sorpresas y con pegada española

El US Open de la era moderna del tenis tiene a Connors, Sampras y Federer, como los jugadores mas dominadores en la prueba masculina con cinco victorias cada uno, mientras que en la femenina Chris Evert domina con seis a Steffi Graf y Serena Williams, con cinco. El torneo neoyorquino, el último grand slam del año, siempre se ha caracterizado por grandes duelos entre los tenistas dominadores de las últimas décadas, pero también por las grandes sorpresas, sobre todo en la prueba femenina, que ha posibilitado a jugadoras como Stosur y Pennetta conseguir su único triunfo en un grand slam, al igual que en la prueba masculina sucedió con Cilic o Del Potro. Actualmente, desde que Roger Federer se impuso por quinta vez consecutiva en la edición del 2008, ningún campeón del torneo ha conseguido retener el título. Ni lo hará en esta edición, ya que Wawrinka, el vigente poseedor del mismo, no participará debido a una lesión, al igual que no lo harán por el mismo motivo Djokovic, Raonic y Nishikori.

Analizando las actuaciones de los jugadores españoles en el torneo, en la categoría masculina destaca el triunfo de Manolo Santana en 1965 cuando se disputaba sobre hierba, victoria que repetiría Manolo Orantes en 1975 ganándole la final a Connors, en el breve paréntesis en que el torneo se jugó en tierra, antes de pasar en 1977 a jugarse sobre pista dura. Desde entonces lo mas destacable fue la victoria de Arantxa Sánchez Vicario sobre Steffi Graf en 1994, y la final disputada por Ferrero en 2003, antes de que Nadal consiguiese en el 2010 el primer título en la prueba masculina sobre la actual superficie, triunfo que repetiría en el 2013.

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