Contador dice adiós a sus opciones

Ciclismo El madrileño se dejó más de dos minutos y medio en una etapa en la que Nibali se llevó el triunfo y Froome se vistió de rojo tras dinamitar la carrera


Pontevedra / La Voz

Alberto Contador dijo adiós de forma casi definitiva a sus opciones de ganar la Vuelta después de dejarse más de dos minutos y medio respecto al resto de favoritos en la meta situada en Andorra, en la que se impuso el italiano Vincenzo Nibali y Froome se vistió de líder. El pinteño no fue capaz de aguantar el alto ritmo que impuso el Sky desde el inicio de la ascensión de la Comella, y ve así cómo se aleja su sueño de despedirse del ciclismo logrando su cuarta victoria en la general de la ronda española.

La tercera etapa de la Vuelta, con tres altos de montaña y final tras un vertiginoso descenso del puerto de la Comella, se perfilaba propicia para que hubiese ataques en busca del triunfo parcial, pero quizá no tanto para que se marcasen diferencias en la clasificación general. Sin embargo, Froome no quiso desaprovechar sus buenas sensaciones para asestar el primer golpe a la carrera y, con ayuda de su equipo, destapó la debilidad de varios de sus rivales eliminando a las primeras de cambio a varios de ellos.

De inicio, el pelotón comandado por el Quick Step, equipo del hasta ayer líder Yves Lampaert, permitió que abriese hueco una escapada formada por siete corredores. Pero ya en la ascensión al alto de la Rabassa, fue el Sky el que tomó la iniciativa. El equipo de Froome marcó un alto ritmo que empezó a dejar un reguero de descolgados, incluyendo a algunos hombres llamados a pelear por la zona noble de la general como Bob Jungels (Quick Step) o las dos jóvenes bazas del Movistar, Rubén Fernández y Marc Soler. Y ya en la cima del puerto, la fuga quedó prácticamente neutralizada, con Geniez (AG2R) y Villella (Cannondale) pasando por el premio de la montaña con apenas 14 segundos de ventaja.

Sin apenas descanso, y tras desvelar sus intenciones llevándose tres segundos en el esprint intermedio previo al inicio de la Comella, Froome ordenó a su equipo dinamitar la carrera desde la primera rampa, poniéndose ya de manifiesto la debilidad de Contador. Y tras el productivo trabajo de sus compañeros, el vencedor del pasado Tour lanzó su órdago. En un primer momento, solo Chaves logró responder, coronando juntos el puerto y lanzándose sin red en un vertiginoso descenso. Pero durante el mismo, primero Bardet (AG2R) y Aru (Astana), y ya en el último kilómetro un quinteto formado por Nibali (Bahrain-Merida), Roche y Van Garderen (BMC), Pozzovivo (AG2R) y el español David de la Cruz (Quick Step), les dio alcance.

Y entonces, Nibali asestó el golpe final. El italiano, curtido en mil batallas, arrancó desde lejos y logró mantener el ritmo necesario para imponerse al español del Quick Step y a Froome, que gracias a su tercer puesto evitó que De la Cruz le arrebatase el maillot rojo. Un vibrante final para una jornada que ya ha puesto las cartas sobre la mesa en una Vuelta a la que todavía le restan dieciocho etapas por delante.

David de la Cruz se sitúa como mejor español en la general a solo dos segundos del liderato

Con Contador casi descartado para la lucha por la general, y con otros españoles llamados a pelear por los primeros puestos como Rubén Fernández y Marc Soler (Movistar) también muy lejos de las posiciones de cabeza, David de la Cruz (Quick Step) se convirtió ayer en la gran esperanza española en la Vuelta.

El catalán, que el año pasado ya vistió el maillot rojo tras el final en el alto del Naranco, lamentó el haber perdido la oportunidad de ganar la etapa y de ponerse líder justo un día antes de llegar a su tierra, aunque se mostró satisfecho de su rendimiento. «No ha podido ser, aunque el equipo ha trabajado bien y me ha ayudado mucho, pero esto solo acaba de empezar», comentó tras la etapa el ciclista del Quick Step, que es ahora segundo en la general a solo dos segundos de Froome.

Por su parte, un cariacontecido Alberto Contador admitió que sus sensaciones «no han sido buenas», aunque a la vez se mostró esperanzado de que el de ayer fuese «solo un mal día a consecuencia de la falta de competición». El pinteño del Trek-Segafredo afirmó que «no sé a que se debe pero me he encontrado mal», explicando que al comprobar que las piernas no le respondían como esperaba intentó «salvar el día lo mejor posible»».

El triple ganador de la Vuelta, que disputa su última carrera, señaló que va a comprobar «las consecuencias» y valorará si cambiar «el planteamiento de carrera», dado que ahora ocupa la trigésima posición a tres minutos y 10 segundos de Froome. 

Día para los esprínteres

La etapa de hoy, entre Escaldes y Tarragona, de 198,2 kilómetros, con un único puerto de montaña (Teledeporte y La 1, 14.45), parece propicia para los esprínteres.

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