Contador, una historia escrita con pedales y clembuterol


«Gracias por todo lo que nos has hecho disfrutar en estos 15 años en los que has dedicado tu vida al deporte español y al ciclismo en particular. Contigo hemos soñado y también hemos sufrido. Nos has regalado momentos que ya forman parte de la historia de nuestro ciclismo. Nos has demostrado que ante cualquier adversidad «querer es poder». Siempre serás un ejemplo de superación para la familia del deporte español».

«Gracias también por haber elegido nuestro país para disputar tu última competición profesional. Estoy seguro de que no hay una prueba mejor que la Vuelta Ciclista a España para que puedas sentir el apoyo y la admiración de toda la afición». Son palabras de José Ramón Lete, el secretario de Estado para el deporte, que reaccionó así ante el anuncio de la retirada de Contador.

En sus breves manifestaciones, Lete olvida el pequeño detalle de que Contador ha sido uno de esos pocos deportistas que han manchado la imagen del deporte español cayendo en la lacra del dopaje. Aunque en España fue absuelto, fue sancionado con dos años por la presencia de clembuterol en su organismo, algo que él achacó a un chuletón vasco. En su momento, en pleno proceso disciplinario, el entonces presidente Zapatero, aseguró: «No hay ninguna razón jurídica» para sancionar a Contador. Rajoy, igualmente, se sumó a la defensa del ídolo deportivo.

Estas defensas alimentaron la leyenda de que nuestros deportistas dopados contaban con la protección del Estado. Ahora que Contador se retira y ante el riesgo de que nos lo presenten como un héroe nacional, conviene recordar que su palmarés se ha escrito a base de pedales y clembuterol. Solo faltaba que dopemos también la historia.

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