Xoán Ledo: «Me motivo con música metal»

Sus paradas en Túnez propiciaron que España sea Campeona del Mundo júnior


Un penalti parado que llevó el partido a la prórroga y dos paradas más en esta propiciaron el triunfo de los júnior del balonmano español en el campeonato del mundo de Túnez. Esas paradas las capitalizó el lalinense Xoán Manuel Ledo Menéndez (Lalín, 6-7-96) recientemente fichado por el Bidasoa por tres años. Su actuación fue referente mundial y viene a agrandar su figura, que mantiene una progresión profesional meteórica a la que contrapone estos días un merecido descanso acudiendo al festival Arenal Sound en Castellón, donde le sorprendemos, ya relajado.

-¿Qué da más estrés, la final del mundial o la avalancha de medios persiguiéndole?

-Por supuesto jugar la final, pero no es estrés, es ansiedad. Primero nervios previos y luego nervios cuando desde la portería veo como mis compañeros atacan. Y que a tantos medios le llame la atención el balonmano, que no es un deporte muy reconocido, y nos entrevisten es un plus para el balonmano y estamos encantados.

-¿Cuál fue la sensación cuando pitó el árbitro el final y era campeón del mundo?

-No pensé, mire el marcador, 38-39, y salté encima de Dani Dujshebaev, que había metido el último gol y ya se unieron todos los compañeros y empezamos la celebración.

-Y lo primero que le se ocurre al ganar el campeonato es volver a los orígenes, irse de festival y playa con tres amigos de Lalín al Mediterráneo...

- Por supuesto. Mis amigos son una de las partes más importantes de la vida pero teníamos planeadas estas vacaciones desde enero.

-Quién diría que empezó jugando al fútbol...

-Tras el divorcio de mis padres me fui a Vitoria con mi madre y jugué en el colegio y en la cantera del Alavés. Luego volvía a Galicia y empecé en el balonmano, donde tenía muchas amistades, y creo que la decisión fue correcta. Al final acerté.

-¿Jugaba también de portero?

-No, yo era de estos míticos conocidos como el chupón del equipo. Prefiero ser portero del balonmano.

-¿Cuáles son sus porteros de referencia?

-Quien más me gusta es el sueco Matías Anderson, y Gonzalo Pérez de Vargas y Rodrigo Corral, del Barça y del Paris Saint-Germain.

-¿Cuantos trofeos tiene en las vitrinas de su habitación en Lalín?

-No te sabría decir cuantos, premios de mejor portero, medallas de campeonatos... tendré una treintena.

-Hágame un podio con ellas en el que colocará arriba la que acaba de ganar, ¿no?

-Obviamente, pero sin contar esa, la del año pasado ganando el campeonato europeo, la de quedar subcampeón de España con el Lalín y el bronce del primer europeo en juveniles, creo que deben estar en ese podio.

-¿Mirando las vitrinas, qué le pasa por la cabeza, que piensa?

-No me fijo mucho pero me vienen recuerdos a la mente de los compañeros, de haber jugados con ellos y de lo bien que lo pasamos juntos.

-¿Su padre fue clave al marcarle la línea a seguir?

-Siempre le digo que es un pesado porque me insiste en que sea humilde, que sea noble, que tenga los pies en el suelo. Al final razón no le falta y su papel es fundamental en mi vida. Tanto el como mi madre me ayudaron mucho y estoy súper agradecido.

-Además, le lleva la hemeroteca, que en su caso no es cosa menor...

-Sí, recorta los periódicos, tiene archivo en el ordenador con muchos partidos míos y para mí está muy bien por si algún día me entra morriña poder echar un ojo hacia atrás.

-Ya solo le falta saltar a la selección absoluta...

-Si, aunque ya entrené con ellos este invierno preparando el mundial de Francia. Jugar un partido es un sueño. Para mí poder saltar al campo con ellos y compartir minutos con los mejores jugadores del mundo es un sueño. Rodrigo y Gonzalo con 25 y 26 años son muy jóvenes y muy buenos, entre los diez mejores del mundo, y a mí me queda aprender de ellos lo que pueda, seré pesado preguntándoles cuando entrene con ellos, que me corrijan. Si algún día llego a portero de la absoluta sería el sueño convertido en realidad.

-¿Se siente un viajero por la vida?

-¿Cómo?

-Lalín, Barcelona, Aranda de Duero y ahora se va a Irún...

-¡Ah! La verdad es que cuando estaba en Lalín no esperaba estar en cinco años en cuatro equipos diferentes. Pero mientras sea en línea ascendente y no haya altibajos en mi carrera, creo que hasta ahora lo estoy haciendo bien y estoy muy contento con irme al Bidasoa.

-¿Cuáles son sus referentes musicales?

-Iron Maiden desde los cuatro o cinco años y ahora, introducido por mis amigos que escuchaban metal, A Day to Remember es mi favorito. Antes de los partidos me gusta este tipo de música porque me motiva para empezar bien.

-Usted que conoce los pormenores, ¿entre Lalín y el balonmano hay una historia de amor?

-Sí, sí, van de la mano. En Lalín el deporte prioritario es el balonmano, los sábados por la tarde a las seis y media hay que estar en el Lalín Arena para apoyar al equipo. Yo soy un aficionado más y cuando estoy en Lalín acudo e incluso entreno con mis ex compañeros. La vedad es que sí, es una historia de amor Lalín y el balonmano.

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