La generación de los noventa pide paso


Se acaba un gran Tour de Francia. Un Tour con pocas diferencias que nos tuvo enganchados hasta el último momento. Las caídas dejaron fuera de combate a serios candidatos al podio como Richie Porte o Alejandro Valverde. Y aunque fue un Tour sin demasiadas sorpresas, sí que las pocas diferencias en la montaña hicieron que las etapas contra el reloj lo decidieran todo.

La primera contrarreloj con lluvia y zonas peligrosas hacía pensar que la estrategia buena era no arriesgar y mantenerse “sano y salvo” para los siguientes días. Jon Izaguirre y Valverde decidieron arriesgar y les salió mal, quedando fuera de combate en el primer asalto. Otros corredores fueron precavidos y perdieron un tiempo que al final era muy valioso. Y ahí estaba Froome, que con paso firme empezó a asentar los cimientos de su victoria.

Para mí las grandes sorpresas fueron la solidez que demostró Rigoberto Urán y el bajo rendimiento de Nairo Quintana. Urán no fue ningún descubrimiento porque ya venía de demostrar su valía estando a punto de ganar dos Giros de Italia anteriormente. Pero no nos esperábamos que estuviera disputando el Tour de Francia hasta el último momento. El minuto perdido el primer día lastró sus posibilidades. Y Quintana la gran decepción. Llevamos ya unos años esperando verlo en lo más alto del podio del Tour de Francia. A pesar de su segundo puesto de este año en el Giro, no había estado brillante. Yo pensaba que se guardaba balas para hacer un gran Tour, pero se ve que actualmente es casi imposible hacer dos grandes vueltas seguidas a un gran nivel.

Froome confirma que sigue siendo el corredor más fuerte en tres semanas. Pero la nueva generación de los 90 está pidiendo el relevo, y así lo hicieron notar en este Tour. Mikel Landa, Bardet, Aru y compañía están pidiendo paso. Me gustará ver a Mikel Landa en un futuro con roles de líder en un Tour. Actualmente me parece el único corredor español con capacidad de disputarlo. Este año tan sólo 13 corredores españoles estuvieron en la salida del Tour, la cifra más pobre de la historia. Un fiel reflejo de lo que está pasando al pelotón español en los últimos años. La generación de Purito, Valverde y Contador no va a durar siempre y se avecinan tiempos difíciles. Ya quedan lejos los años en que Contador ponía patas arriba un Tour de Francia. Por supuesto, siguen surgiendo nuevos talentos en España, pero los pocos apoyos y oportunidades a los jóvenes de convertirse en profesionales en nuestro país se están haciendo notar. Espero que el próximo año sean más españoles en la salida de esta gran carrera, y por que no, yo también poder estar ahí.

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