Así tejía Villar su red con las territoriales

El auto del juez Pedraz revela la maquinaria que tenía el presidente de la RFEF para conseguir los votos necesarios para ganarse el favor de la Asamblea General


La RFEF ha vivido durante décadas en el feudalismo que ahora pone de manifiesto el juez Pedraz en un auto que revela conversaciones sonrojantes. Charlas que dejan claro cómo ganaba Villar las elecciones.

El magistrado ve «excesos en las facultades de administración del patrimonio y recursos de la RFEF». De hecho, el auto narra cómo Villar utiliza el nombramiento de la junta directiva «a modo de recompensa para premiar la lealtad de los presidentes de las federaciones territoriales que le son afines y, en sentido contrario, vetar a los que no». Y así se recoge en una conversación interceptada entre Villar y Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español:

-[Villar] El aragonés y el andaluz vendrán a donde tienen puesto estatutariamente, a todo lo demás no van a venir a nada ¿me explico? A nada. 

El auto también revela la maquinaria que tenía Villar para conseguir los votos necesarios para ganarse el favor de la Asamblea General, un órgano en el que «tiene un importante peso el sector del fútbol no profesional», controlado por cada federación territorial. Y de ello se jactaba Padrón con la secretaria general Esther Gascón:

-[Padrón] Aquí, el presidente mío, el presidente de Entrenadores, el de Árbitros y el del Fútbol Sala, hacen lo que yo diga y en las demás territoriales igual, porque si no los quito. Ellos tienen que obedecer (...). Porque mientras esté la ley y esté el decreto como está, ganará siempre el fútbol no profesional, que para eso tiene el 60 %.y los otros el 40. 

Pedraz explica que Villar, «consciente de que efectivamente los presidentes regionales son capaces de aglutinar los votos de clubes de divisiones inferiores y del colectivo del fútbol no profesional, ha concedido beneficios a algunos de los presidentes de las federaciones en cuyo ámbito no tenía asegurado el apoyo, disponiendo del patrimonio ajeno que administra, esto es, el de la RFEF». Uno de los casos más significativos es el de Murcia, una federación que tenía dudas de si apoyar a Villar o no:

-[Villar] ¿Te interesa que te proponga a la comisión [de la UEFA] en sustitución de Eduardo Herrera, ¿sí o no? 

-[Monje] Hombre, ¡claro! 

En otra conversación interceptada entre Clemente y Padrón, se pone de manifiesto que Murcia acabó siendo seducida:

-[Clemente] Pues ha entrado el de Murcia (...). Han metido a muchos más, son votos, son votos comprados. ¡Joder Juan! Apoyos comprados. Decir amén, amén, por llevarse unos dineros. 

En Cantabria, el asunto es cuestión es la financiación de un campo y así se lo deja claro Peláez a Villar.

-[Villar] ¿Cuánto es la cantidad? 

-[Peláez] Eran trescientos cuarenta y algo, se han pagado ya sesenta y siete y faltan doscientos sesenta o algo así [...]. Necesito que el dinero me llegue a mí. 

-[Villar] No te entiendo. ¿Tú lo que quieres es el dinero ingresado en tu cuenta? 

-[Peláez] Para que yo liberalice los fondos míos y luego hacer yo los pagarés. 

En Madrid, Villar se mostró preocupado con el presidente de la madrileña, Paco Díez, por el proceder de su homólogo en la federación de fútbol sala, Julio Cabello:

-[Villar] A Julio Cabello le voy a apretar las tuercas yo. Le diré: ‘que sepas que si apoyas a la candidatura contraria, vas en contra de este señor (refiriéndose a Francisco Díez) y en contra mía, y si gano las elecciones, despídete’.

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