ourense / la voz

El apunte de las cuatro primeras especiales cronometradas fue válido para lo que quedaba por resolver el domingo. Cristian García fue, por segundo año consecutivo, el dominador de un Rali de Ourense que llegó a su cincuenta edición con el pujante piloto aragonés en lo alto del cajón protocolario. Y lo que es lo mismo, el de Tarazona sigue al frente del Campeonato de España de Ralis de Asfalto, ese entorchado que aspira a reeditar en una enconada disputa con Iván Ares.

El piloto de Cambre no le perdió la pista en ningún momento a un líder que aterrizó en Galicia con solo 2,2 puntos de margen, pero en el segundo tramo cronometrado una losa de 20 segundos de penalización fue su castigo tras los intentos de ajustar un coche que no estaba a su gusto en el inicio de la competición.

A partir de ese momento se agigantó la figura de José Antonio, Cohete, Suárez como inmediato perseguidor del líder. Diferencias de escasos segundos -e incluso décimas- iban alimentando el bagaje de García y tampoco se podía sumar nadie a la terna de candidatos, totalmente definida el viernes en Castrelo.

La etapa sabatina comenzó con Cristian García dando otro golpe sobre la mesa en Esgos, que a la sazón era tramo bonificado para la clasificación del certamen. De esa primera especial del día salió el campeón de España con 25 segundos sobre Suárez y casi 45 sobre Ares. Burgo ya se quedaba a 1.45 y Pernía a más de dos, por lo que el podio parecía cosa de tres, aunque en el mundo del motor nada está cantado hasta que aparece la bandera a cuadros.

Ni el veterano Sergio Vallejo se pudo unir a la fiesta, ya que terminaría abandonando por problemas mecánicos. Al final del bucle, el piloto de Pravia le robó a García el segundo scratch del rali en Melias, pero apenas fueron un par de segundos que no limaron el confortable colchón del hombre que administraba su ventaja sin vacilar.

En las segundas pasadas de la tarde, los 32 kilómetros del Cañón del Sil parecían determinantes y el accidente de Suárez prácticamente puso fin a las hostilidades. Con el asturiano fuera, Cristian García tenía un lujoso minuto de ventaja sobre Iván Ares, que a su vez veía a Burgo por el retrovisor con otros dos como escudo protector. Era cuestión de realizar un trabajo aseado en los poco más de 14 kilómetros de Melias y en los enlaces, antes de llegar al fin de la carrera en el jardín del Posío. El nacional de asfalto sigue pareciendo un duelo a dos bandas, aunque Ourense volvió a ser territorio del campeón.

«Cohete» Suárez se coló entre los dos aspirantes hasta que volcó casi al final del rali

El momento álgido del Rali de Ourense que alcanzó la cifra de las cincuenta ediciones coincidió con el ataque de Cohete Suárez en el Cañón del Sil, cuando venía de imponerse en Esgos y se situaba a 26 segundos del liderato. Sin embargo, un vuelco en una de las zonas más rápidas de la especial rompió la suspensión del Peugeot 208 T16 R5 del asturiano, impidiéndole continuar con su ataque.

Se definía así un podio que por otro lado le dio más valor al gran trabajo de héroes locales como los pilotos habituales en el certamen autonómico, Iago Silva y Miguel Paredes «Miúdo», que llevaron sus Porsche GT3 a la quinta y sexta posición respectivamente. Un tercer ourensano, el joven Javier Pardo, cerró el top diez, convirtiéndose además en el mejor piloto de la categoría Júnior y del grupo R2, mientras que Celso Freire impuso su BMW 323i entre los Históricos, que una vez más hicieron las delicias del público.

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Cristian García repite en Ourense