Huesos de cristal, mentalidad de hierro

Álvaro Illobre, con osteogénesis imperfecta, lleva 25 años brillando en todo tipo de disciplinas

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Huesos de cristal, mentalidad de hierro Álvaro Illobre, con osteogénesis imperfecta, lleva 25 años brillando en todo tipo de disciplinas

FERROL / LA VOZ

Como en la conocida escena en la que Mary Poppins no para de sacar objetos de su maleta, Álvaro Illobre (Ares, 1972) retira de su vehículo una silla de ruedas de tenis, otra de atletismo, una handbike (bicicleta adaptada), un balón de baloncesto y una bolsa con raquetas y palas. Objetos que, más allá de representar las disciplinas que practica a gran nivel, significan que la discapacidad, en su caso, no es un límite para disfrutar del deporte. «Me apunto a todo lo que me proponen», deja claro con una sonrisa, que siempre le acompaña.

Illobre sufre la osteogénesis imperfecta, más conocida como la enfermedad de los huesos de cristal. Le afectó, sobre todo, durante la etapa de más desarrollo, entre los 2 y los 14 años, cuando una simple caída le provocaba varias fracturas. Con el estirón, el esqueleto se reforzó, algo a lo que también ayudó la práctica deportiva. «El deporte en mi vida es algo muy importante. Encuentras una vía de escape para no pensar tanto en la enfermedad, estar entretenido, disfrutar, conocer gente... Y por otro lado, a nivel físico me ayuda a tener el esqueleto más fuerte y a prevenir las fracturas», explica el aresano.

Un fin de semana, estando en casa, escuchó en la radio que existía en Ferrol un equipo de baloncesto en silla de ruedas, el Basketmi. El lunes llamó para informarse y esa misma semana ya estaba entrenando. Ese fue el inicio de una larga carrera que siguió con el atletismo. «Lo probé porque buscaba un deporte individual, pero no tenía una buena silla y además era complicado viajar para acudir a las competiciones», prosigue. Y, a continuación, la oportunidad de ver en directo los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992 motivó el giro definitivo a su trayectoria. «No sabía que existía el tenis en silla de ruedas. En cuanto volví, empecé a jugar, vi que era lo que mejor se me daba y ya llevo más de dos décadas. En su palmarés deslumbran dos Juegos (Sídney 2000 y Pekín 2008), cinco campeonatos de España individuales y nueve de dobles (el último este año), y varias victorias internacionales. Además, es el impulsor del que parece ser su relevo, el vigués Martín de la Puente.

Pero, más allá de la raqueta, Illobre también ha alcanzando importantes cotas. En baloncesto, jugó este año con el Basketmi en la máxima división española. En atletismo, logró el pasado mes de marzo el oro en los 800 metros y el bronce en los 1.500 metros en el Campeonato de España por autonomías. Además, acaba de completar en A Coruña su primer maratón con un registro de 2h 41m 21s. En ciclismo, se estrenó hace nueve días en Málaga en el Campeonato de España con una buena contrarreloj. En pádel, conquistó en el 2013 un torneo, haciendo pareja con Carlos Pina, ganando en la final a la que entonces era la pareja nacional número uno. En tenis de mesa, llegó a ser bronce autonómico. Y por si fuera poco, también practica en ocasiones la vela y el surf.

«Recomiendo a todos los jóvenes con alguna discapacidad que prueben todos los deportes que puedan. Luego, que elijan los que más les gusten, porque va a ser bueno para mejorar tanto física como mentalmente, además de la sociabilidad. Van a estar entretenidos, es positivo en todos los sentidos», subraya el aresano. Aunque llegó a percibir 15.000 euros en ayudas y ahora solo recibe 2.000 euros, incluso Tokio 2020 está en un horizonte que seguirá repleto de deporte.

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