La odisea de los aficionados para conseguir alojamiento en Cardiff

La reducida oferta hotelera y las grandes dificultades de conexión aérea con la ciudad galesa complican la afluencia de las aficiones


«¡Muchas gracias por el apoyo de toda la temporada y nos vemos en Cardiff!», decía a su afición Raphael Varane el martes en el 'Open Media Day'. Lo cierto es que en las gradas habrá poco madridista (17.500 sobre 74.500 localidades). No por falta de ganas de estar animando a los suyos en una nueva final europea sino por los numerosos problemas para llegar hasta la capital galesa. Cardiff, de unos 325.000 habitantes, no está preparada para acoger a todos los visitantes que llegan para la final del sábado. Su aeropuerto está saturado, lo que provocó una subida de precios por la alta demanda, por lo que muchos madridistas 'madrugadores' han optado por volar a Bristol, Birmingham (170 kilómetros) o incluso Londres (240 kilómetros de distancia). Los hinchas de la Juventus se desplazarán de manera masiva en aviones chárter que llegan directos a la capital, tienen preferencia por ser locales en el partido, pero no será el caso de los españoles, que tendrán que desplazarse después otra hora y media en autobús hasta el estadio. «Vamos el sábado a apoyarnos y vamos a ganar para vosotros. Sois muy importantes para nosotros», les recordaba Benzema en Real Madrid TV.

Los aficionados del Madrid ya sufrieron este problema en agosto de 2014, en la Supercopa que le enfrentó con el Sevilla y que se disputó en el mismo estadio aunque la demanda para uno y otro evento no fue la misma. «Quiero agradecer el apoyo de todo el año. Ahora que llega el paso final y el más importante, necesitamos que seamos una piña para volver a ganar la Champions», decía un Nacho que tiene amigos que viajarán hasta Gales para ver la posible 'duodécima'.

Encontrar sitio para dormir a un precio razonable se ha convertido en una misión imposible ya que una habitación con un precio habitual de 160 euros está valorada la noche del sábado en más de 3.600. El precio medio por noche para el fin de semana del partido supera ya los 1.700 euros para dos personas en el centro de la capital galesa. Para cuatro personas la cifra se eleva hasta los 1.873 euros por noche. La ciudad galesa, donde se espera que desembarquen 170.000 personas a lo largo de la semana, sólo tiene capacidad para 4.000 habitaciones. «Queremos agradecer el apoyo, el esfuerzo por viajar a animarnos y daremos todo por la final de Champions», reconocía Asensio. Según el comparador de alojamiento vacacional Hundredrooms apenas quedan libres una veintena de alojamientos y la ocupación ronda el 87% el día de la final, el 80% durante los días previos y posteriores. Por ahora la opción más económica es una tienda de campaña por 120 euros la noche o dormir en Bristol o Swansea, a unos 70 kilómetros de Cardiff.

Impacto económico de 45 millones La final de Champions además de un gran evento televisado es un gran negocio: generará más de 45 millones durante todo el fin de semana aunque se avisa que comer también será complicado. El ayuntamiento de la ciudad tiene previsto reforzar el transporte público (apenas hay 300 licencias de taxi) aunque está por ver si se adaptan a las necesidades de los aficionados, que deberá atravesar varios anillos de seguridad para acceder al estadio de la final. Muchos jugadores, como Dani Carvajal, asumen que habrá más gente lejos del campo sufriendo por la televisión. «Llega nuestro último partido de la temporada. Para los que estén en los bares o en sus casas, que sepan que nos vamos dejar el alma en el campo y que sentiremos su calor para ganar». Los jugadores y sus familiares ya saben de estos problemas de desplazamiento y también la dificultad de encontrar alojamiento. Algunos meditaron fletar vuelos privados para llevar a sus familiares y amigos pero se han topado con problemas de permisos y autorizaciones. «Que estén tranquilos, vamos a ir a muerte hasta la 'duodécima' y vamos a hacer lo posible por hacerles felices», les recordaba Isco.

Para los futbolistas sí será un viaje habitual, similar a cualquier otro duelo europeo, aunque sea una final de la Champions League. Así, la expedición viajará el día antes del partido -como la pasada campaña a Milán- con Florentino Pérez a la cabeza a las 11.00 horas y aterrizará alrededor de las 12.30 horas local en tierras galesas, donde se alojará en el hotel Mercure, un cuatro estrellas que estará rodeado por unas extraordinarias medidas de seguridad que incluirán 6.000 policías (que han activado barreras para evitar ataques con vehículos pesados a la multitud) ayudados por bomberos, médicos y técnicos sanitarios. A las 18.45 horas están previstas las ruedas de prensa en el estadio Nacional de Gales de Zidane y al menos otro futbolista blanco, para poco después, alrededor de las 19.30 horas, realizar el entrenamiento en un estadio que se cerrará para evitar ataques aéreos. «Gracias por el apoyo este año y ahora necesitamos el último empujón. Vamos a dar todo y celebrarlo con vosotros», dice Luka Modric. Si hubiese título, volarían directos a la capital para celebrarlo de madrugada con su afición en Cibeles. «Ha sido un año largo y complicado. Ellos han sufrido y todos juntos sacaremos esto adelante», promete Keylor Navas. La UEFA, que mantiene las zonas de encuentro para los aficionados pese a la amenaza terrorista, ha pedido encarecidamente que sólo viaje a Cardiff quien tenga entradas, un tesoro este año menos complicado.

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