El día que la Indy se popularizó en España


COLPISA

Bajó del coche y los espectadores arrancaron a aplaudir. Es increíble ver como el público americano reconoce la valentía y el pilotaje de Fernando Alonso. Su apuesta por la Indy le traerá un gran reconocimiento en Norteamérica, pese al desgraciado abandono en una prueba espectacular en la que Sato fue justo vencedor.

Intuíamos que, si no sufría un contratiempo mecánico, Alonso tendría opciones de luchar por la victoria. Así lo pareció durante la carrera, aunque le perjudicó el último caution, cuando cayó al noveno puesto. A partir de ahí disfrutamos de una prueba diferente en la que todos apretaron. Pero el motor Honda cedió y no podemos saber qué habría ocurrido finalmente. Aunque insisto en que lo veíamos luchando por la victoria.

 Alonso demostró sus ganas al situarse líder tan pronto. La rotura del motor fue una verdadera lástima después de haber sobrevivido en la primera parte de la prueba para garantizarse opciones al final.

Tal como vimos desde el inicio de su trayectoria, su capacidad para leer carreras resulta sorprendente. Y en Indianápolis no parecía un novato en la IndyCar. Conocía la estrategia, se colocaba bien y parecía llevar muchos más años compitiendo en Indianápolis. Porque es un superclase, un doble campeón mundial de fórmula 1.

Resultó una pena la retirada de Oriol Serviá, que nunca había abandonado en este tipo de carreras. Pero aquí los coches van tan descargados que a la mínima se pierde el control y te vas contra el muro.

El triunfo de Sato supone también una alegría porque cuenta en su equipo con el ingeniero español Raúl Prados. A Chilton no lo veía con verdaderas opciones cuando la carrera se fue definiendo al final. Me parecía cosa de Sato y Castroneves.

Ganó Sato con una parte final impecable, al ataque, muy en su estilo. Aunque, como decía Tony Kanaan, «es Indianápolis quien elige el campeón». Dixon se salvó de un accidente escalofriante, con suerte, porque por la forma como impactó el coche podría haberse dañado el habitáculo -algo que estuvo a centímetros de suceder-, lo que habría resultado fatal.

En definitiva, un triunfo para el automovilismo. Con una decisión innovadora, al anteponer Indianápolis a Mónaco, Alonso ha vuelto a ilusionar a todos los aficionados españoles al motor, quizá como no sucedía desde que salió de Ferrari.

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