La otra historia de los «bleus»


«¡Zidane, presidente! ¡Zidane, presidente!». Lo gritaron un millón y medio de franceses en los Campos Elíseos. Ahora, para Marine Le Pen, Zizou es un millonario advenedizo, que critica al FN porque es la élite. El documental La otra historia de los bleus recorre los últimos veinte años de Francia utilizando la selección de fútbol como espejo del país. Ascenso y caída. Si ganaba, aquel equipo era un símbolo, la otra bandera tricolor: negro-blanco-árabe. Cuando perdía, era un puñado de jóvenes de los banlieue. Antes de sus grandes triunfos, Jean-Marie Le Pen criticó que los futbolistas no cantaran el himno y defendió que era «artificial hacer venir jugadores del extranjero y llamarlos equipo de Francia». En realidad, de los 22, solo Marcel Desailly había nacido fuera, en Ghana. Pero llegó la victoria en la Copa del Mundo. París fue una fiesta. «Fue lo más parecido al día de la liberación de la ciudad», cuentan. La diversidad vencía. La diversidad celebraba. Parecía tan sencillo. El fútbol como remedio milagroso para todos los males. Los internacionales también se proclamaron campeones de la Eurocopa. Llegó a recibirlos Nelson Mandela. Eran el símbolo de la integración. «Es fácil simplificar. El deporte iba por delante de la sociedad», reconoce Hollande. Aquello, al margen de las conquistas futbolísticas, se ve ahora como una peligrosa cortina de humo, un letargo ingenuo.Todos empezaron a despertar en un amistoso entre Francia y Argelia en el Stade de France. Nunca habían jugado después de la guerra. Era el encuentro de la reconciliación. Pero los aficionados argelinos silbaron La Marsellesa, pitaron a Zizou y acabaron invadiendo el campo. Lilian Thuram recuerda que aquellas personas no eran conscientes de la trascendencia de sus actos. «Sonreían, como si corrieran por un prado cualquiera», dice. Un 56 % de los franceses consideró los incidentes graves porque demostraban la dificultad de integración de parte de la población.

En el siguiente Mundial, el de Corea, los franceses no pasaron la primera ronda. En las elecciones presidenciales, Le Pen padre alcanzó la segunda vuelta.

Es la otra historia de los blues. De Zidane. De joven descarriado, a héroe, a traidor y, según la última vuelta de tuerca de Marine Le Pen, a millonario defensor de las élites. De Francia.

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