La chica que da jaque mate a todos los gallegos

La ferrolana Inés Prado ha acabado con más de tres décadas de hegemonía masculina a nivel autonómico

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FERROL / LA VOZ

Capablanca, Fischer, Karpov, Kasparov, Anand o Carlsen son algunos de los nombres que han marcado el último siglo de ajedrez. Un deporte, como se aprecia en cualquier competición, en el que el género masculino es predominante. También en torneos a menor escala, como el Campeonato Gallego, cuya última edición se celebró hasta el pasado viernes en Padrón. Allí, por primera vez en la historia, después de más de tres décadas, el primer puesto se ha escrito en femenino. Una ferrolana de solo 20 años, Inés Prado Acebo, se proclamó campeona en la categoría absoluta, en la que solo participaban otras tres mujeres más (Mireya Represa, Ana Belén Seijas e Isabel Monteagudo) entre 74 participantes. A pesar de partir como 13.ª del ránking, acabó llevándose siete de las ocho partidas que disputó, con triunfos tan relevantes como el logrado frente a Diego Espiñeira, 2.º del ránking y Maestro Internacional.

«Mi objetivo no era ganar el absoluto, con eso no contaba para nada», asegura Inés, que también subió al primer cajón en la categoría femenina, como viene haciendo desde el 2014. «Fui partida a partida, sin pensar en la clasificación final. Y cuando gané no sabía que era la primera chica que lo conseguía», añade sobre el torneo. Lo supo poco después y aguarda que en el futuro sea algo que deje de ser noticia: «Espero que haya más chicas que lo consigan, porque falta hace. Hay bastante machismo en general», valora. La Federación Galega de Xadrez tiene contabilizadas unas 700 licencias femeninas entre las 4.000 actuales. A pesar de que hay numerosos casos masculinos, son sobre todo las niñas las que «a medida que tienen más exigencia en los estudios y en otros compromisos, dejan el ajedrez en un segundo plano», comenta el presidente, Gaspar Pérez, quien considera el triunfo de la ferrolana «un hito» y espera que en el futuro haya jugadoras referentes como lo es Iván Salgado.

No obstante, ni la propia campeona entiende el porqué de semejante desequilibrio: «Al ser un deporte mental, es un poco raro, al igual que haya algunas personas que piensen ciertas cosas de nosotras». Inés, es obvio, no tiene «ningún miedo» de enfrentarse a ellos, pero entiende que «muchas lo dejan por esa diferencia numérica». Una anécdota de sus inicios, narrada por su madre, Pilar, deja ver alguna de las situaciones que se dan, similares a las de otros deportes: «Después de ganar a algún niño, le decían a él: ‘¡Ah, perdiste con una niña!’. Él le respondió: ‘Una niña, no, es Inés’». «A veces se sienten aisladas», concluye Pilar.

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Los estudios de ingeniera química, lo primero

Mientras los profesionales le dedican ocho o más horas al día, la única preparación de Inés Prado para ganar el campeonato autonómico fue de unos minutos de práctica antes de cada partida. «Por las mañanas estudiaba para la carrera, comía y, como la partida era a las cinco, me daba tiempo a prepararla un poco antes». A sus 20 años, el segundo curso del Grado de Ingeniería Química es a lo que dedica más tiempo en su vida. «Por semana preparo un poco la partida del sábado de LA liga gallega y prácticamente nada más, porque tengo prácticas por las mañanas y clases por las tardes», explica. Sin embargo, más allá de que sea solo una afición, no piensa dejar el ajedrez.

Curiosamente, el dominó fue el punto de partida de la pasión de Inés Prado. «Con 11 años estaba buscándolo por casa, pero encontré el tablero de ajedrez y le pedí a mi padre que me enseñara. Me gustó mucho y empecé a jugar contra él». Su progenitor, Eduardo, continúa el relato: «Ella quiso jugar mucho. Al principio le gané unas cien veces seguidas en el plazo de solo un mes y algo, porque no quería parar». En cuanto dio inicio el curso escolar, en el colegio Mercedarias, se apuntó a ajedrez como actividad extraescolar. Más adelante pasaría por el Grupo Bazán y por el Círculo Ferrolano de Ajedrez, hasta recalar en su club actual, el Xadrez Padrón, con el que se siente «muy a gusto». En su palmarés sobresale el subcampeonato de España sub-16 logrado en el 2013.

Con los 67 puntos que sumó en el Campeonato Gallego, está a punto de convertirse en Maestro FIDE Femenino (WFM), el menor de los tres títulos que concede la federación internacional. En Galicia lo tiene la baionesa Mireya Represa, de 15 años, que acabó segunda en la categoría femenina y 16.ª en la general.

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