El administrador de la FEF acusa a Villar de coacciones y «mobbing»

El empleado federativo cree que en su despido de la semana pasada existen indicios de prevaricación y «preconstitución de pruebas falsas»


José María Castillón, el veterano trabajador de la Federación Española de Fútbol que fue despedido la semana pasada por Villar, ha dirigido un contundente escrito de contestación a una medida que, según sus propias palabras, responde al intento del presidente de la federación de eludir su responsabilidad por el caso Haití. Castillón, administrador general de la federación desde hace 37 años, asegura que recibió la carta de despido estando de baja médica como consecuencia de la depresión que le causaron las prácticas de acoso laboral que contra su persona ejerció Villar, al que además desautoriza para tomar una decisión de ese tipo, puesto que desde que se convocaron elecciones la federación se rige por una comisión gestora que no puede tomar ese tipo de decisiones.

Además de comunicar su despido el pasado lunes a José María Castillón, la federación abrió expediente a Isabel Navas, directora de la Fundación, por su implicación en el denominado caso Haití. Ambos fueron señalados como responsables de la irregular justificación de los 1,2 millones de euros de dinero público que le fueron concedidos en el 2010 por el CSD.

Eludir las responsabilidades

Ahora, José María Castillón asegura en su escrito que ejercerá todas las acciones legales en defensa de su honor y «para desenmascarar públicamente la estrategia de huida e incriminación a terceros que está usted (Villar) realizando para eludir las responsabilidades por la gestión desleal que ha realizado en la federación española de fútbol». Además, a su juicio, en su despido «hay indicios de prevaricación, preconstitución de pruebas físicas, coacciones y mobbing».

Al margen de algunas consideraciones personales sobre su relación con Villar durante prácticamente los últimos 30 años, y en las que Castillón señala que el presidente de la federación le comunicó el despido estando de baja laboral -«médicamente ordenada a la vista de la situación de estrés, ansiedad y depresión que me han causado, a mis 80 años de edad, los actos de mobbing sistemático que he recibido de usted»-, cree que supuso la culminación de una estrategia de acoso para responsabilizarle por la investigación que sobre el caso Haití está realizando el juzgado de Majadahonda, «responsabilidades que solo a usted le competen», indica en el escrito, y por las que el propio Villar está imputado.

José María Castillón interpreta el despido como nulo, ya que desde que se convocaron elecciones el órgano encargado de gestionar la federación es la comisión gestora, que por «disposición legal no puede realizar más actos que ordinarios de mera administración y gestión».

Aunque no lo ha comunicado oficialmente, Villar volverá a ser candidato a la presidencia de la federación española de fútbol. De hecho, pese a que sigue formando parte de la comisión gestora, el que ha sido presidente de la federación desde 1988 dispone de una página web para impulsar su candidatura.

Una subvención finalista de 1,2 millones de euros sin justificar

De los procesos judiciales en los que se ve envuelto Villar, quizá el que más le preocupa es el caso Haití: la subvención pública concedida en el año 2010 por el Consejo Superior de Deportes (CSD) a la Federación Española de Fútbol para cuatro proyectos internacionales, entre ellos, una escuela de fútbol infantil en el país caribeño, que había sido devastado por un terremoto ese mismo año. Aunque, por tanto, la subvención era de carácter finalista, el dinero no se destinó enteramente a los proyectos previstos y los gastos no fueron debidamente justificados, como impone la legislación. El CSD advirtió varias veces que del total de 1,2 millones de euros la federación apenas había justificado correctamente 100.000.

El CSD le recordó este incumplimiento a la federación en el 2011, y esta respondió con un escrito firmado por su presidente, Villar. Un lustro después, el caso ha acabado por desatar la investigación de la Fiscalía Anticorrupción en la que Villar y la federación están imputados por prevaricación, malversación y apropiación indebida.

En diciembre del 2016, Villar señaló como responsables del fraude de la subvención al administrador general federativo, José María Castillón, y a empleados de la Fundación de la federación, encargada de gestionar ese dinero público, e incluso a Jorge Pérez, ex secretario general y candidato a las elecciones a la presidencia de la federación.

La subvención de 1,2 millones de euros más los aproximadamente 300.000 euros de intereses de demora fue devuelta en enero por la federación, en lo que fue considerado como un reconocimiento de culpa para evitar males mayores. Además, en un escrito al CSD se admitían las irregularidades cometidas. 

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