Un derbi a tiempo parcial

José M. Fernández

DEPORTES

César Quian

Escasearon las ocasiones y la calidad y sobraron las precauciones en un duelo que sí fue intenso

20 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Dos no se pelean si uno no quiere. Ayer, en Riazor, ni el Dépor llegó a tiempo para poner todo lo que se esperaba ni el Celta arriesgó como en otras tardes. Quizá, porque para el conjunto coruñés no era malo perder y porque el cuadro vigués, sin apenas descanso tras su viaje a Rusia, hubiera disfrutado más del descanso que de un incómodo derbi en terreno del vecino.

El plan

Un Dépor paciente y un Celta menos osado. Premió Pepe Mel a los protagonistas del triunfo frente al Barcelona, con la inclusión de Luisinho por Navarro y Mosquera por Carlos Gil, en un significativo gesto de precaución para fortalecer el centro del campo. Y le salió más o menos lo que se esperaba, un equipo un tanto pesado, fiable atrás apenas concedió más ocasión que la del gol-, pero demasiado previsible y excesivamente dependiente del balón parado y de las incursiones por la banda del incansable Juanfran.

Un derbi obliga a no dejarse nada o, cuando menos, a mostrar que se pone todo. Y eso hizo Berizzo, que se encontró con un rival paciente, más intenso que atrevido. Regaló el balón el Dépor, por lo que el Celta no tuvo necesidad someterse al esfuerzo de presión que acostumbra para recuperarlo. Tuvo el balón, pero careció de profundidad e intención.