Denuncian la agresión a una delegada federativa en una velada

El autor es un exboxeador y padre de un púgil que competía en Vigo


La delegada de la zona sur de la Federación Gallega de Boxeo, Gemma Amoedo, fue agredida en la velada celebrada en el pabellón de Bouzas el pasado sábado. Según testigos presenciales, justo al final del combate, el padre de uno de los púgiles, Roberto Domínguez, arremetió contra ella verbalmente para luego propinarle un fuerte golpe en la mandíbula por el que tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital Álvaro Cunqueiro. La víctima es la hija de Francisco Amoedo, entrenador vigués también presente en el momento de los hechos.

Se da la circunstancia de que el agresor fue entrenado por Amoedo, que también actualmente tiene a su cargo al hijo de Domínguez. «Yo le estaba atendiendo en el ring porque es boxeador mío. Iba perdiendo y en el momento que cayó al suelo tras el K. O., a su padre no se le ocurrió otra cosa que ir a protestar a la mesa», relata el preparador. Gemma, en calidad de delegada, «le pidió que hiciera el favor de separarse de allí, que la mesa está para lo que está, y a continuación recibió un sopapo», indica con indignación.

Amoedo conoce perfectamente a Roberto Domínguez, por lo que asegura que no le sorprende una actitud que, resalta, no puede quedar impune. «Le conozco hace mucho tiempo. Hace mucho tiempo que se toma esto como si él fuera el juez único», lamenta. Asegura que se ha dedicado a «resolver los asuntos por la fuerza» y que hasta ahora ha tenido «la suerte» de que los problemas que ya había causado en ocasiones anteriores no habían llegado a mayores. «Llevo muchos años en el boxeo y el único follón grande que tuve fue precisamente por su culpa».

Nada más producirse los hechos se avisó a la policía, pero cuando se personaron en el lugar, Domínguez ya no se encontraba allí, precisa Amoedo. Mientras, Gemma era trasladada al hospital para que se le realizaran las pruebas pertinentes. «Mi hija está muy afectada. Estuvo en el Cunqueiro hasta las cinco de la mañana. Le hicieron placas porque le dolía mucho la mandíbula», cuenta. Aunque se temió que hubiera rotura, finalmente se descartó. Casi es peor el componente anímico, considera Amoedo: «Se te quitan las ganas de seguir en el mundo del boxeo. Que se pase algo así ya es el colmo».

Según Amoedo, Domínguez, de unos 50 años, no ha tratado de contactar con la familia, que no quiere «saber nada» de él. «Ahora donde tiene que hablar es delante de un juez. Lo único importante es que se haga justicia», reclama. El hijo del agresor sí se ha mostrado «avergonzado» por la conducta de su padre. «Él no tiene culpa, siempre viene con toda la ilusión y su conducta es impecable. Dice que ya sabemos cómo es su padre, que tiene esas cosas, pero lo que ha hecho no lo puedo pasar por alto».

Otros testigos señalan que durante el combate se le había llamado la atención a Domínguez en varias ocasiones por increpar a los deportistas, al público y a los médicos. También profirió insultos a Gemma Amoedo. No se prevé la detención de Roberto Domínguez, aunque sí será llamado a declarar en las próximas horas.

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