«Aprobé el carné a la segunda»

Al volante de un Skoda, el lucense Pedro Burgo intentará lograr esta campaña su primer título nacional


Vigente subcampeón de España de ralis de asfalto, Pedro Burgo (Lugo, 1970) prepara el que puede ser un gran año. Al volante de un Skoda, tratará de conseguir su primer título nacional. Le ha dedicado su vida al motor y, cada temporada, tiene que sacar la calculadora para cuadrar los presupuestos antes de empezar a derrapar por las carreteras.

-Usted se sacó el carné de conducir antes de empezar a competir, ¿no?

-Claro, de lo contrario, no puedes competir. Lo saqué a los 18 años. Aprobé el carné a la segunda, porque ya tenía algunos hábitos adquiridos y creo que llevé demasiado tiempo la mano puesta sobre el cambio. Pero el teórico lo conseguí a la primera, ¿eh? Que en eso sí que me aplicaba.

-¿De dónde le viene la afición por el motor?

-Era una obsesión desde que era muy pequeño. Me gustaban mucho los ralis y, cuando maduré, se convirtió en una fijación. No pude empezar demasiado pronto, porque en casa no veían con buenos ojos esa posibilidad. Así que tuve que buscarme la vida.

-O sea que la alegría fue completa cuando su hermano se convirtió en su copiloto...

-Dio el salto a los ralis dos o tres años más tarde que yo. Y sí, fue una buena alegría (se ríe).

-¿Cómo mataba el gusanillo del motor cuando era niño?

-Con el Scalextric. Los Reyes Magos dejaban todos los años alguna pieza nueva en casa y se acababa de liar la madeja.

-¿Qué tal lleva lo de las multas de tráfico?

-Alguna me han puesto, pero a mi madre más (se ríe).

-¿Y se pica con los demás conductores?

-No soy de picarme para nada. Las consecuencias de lo que sucede en la carretera no tienen que ver con la conducción. Hay muchos factores que no se controlan.

-¿No practicaba algún deporte en el colegio?

-Jugaba al fútbol y al balonmano, porque lo hacía todo el mundo. Pero mi fijación eran los ralis. José Luis Vilanova, mi tío, los corría y eso hacía que les prestase muchísima atención.

-¿Era usted gamberrete en el colegio?

-Tengo buenos recuerdos de aquella época. Iba al Colegio Casás y creo que en aquellas aulas estaba el más traste de cada casa. Seguro que algunos profesores lo recuerdan bien. Yo no era malo, pero sí travieso.

-¿Cómo lleva lo de las dietas alimenticias en el deporte?

-Cuando no me cuido, que lo hago más de lo que debería, se me nota enseguida. Como fuera muchos días y, con el paso de los años, cada vez hay que cuidarse más. Como buen gallego, en este aspecto es una desgracia ser de aquí, porque está todo riquísimo. ¿Quién no se mete por estas fechas algún que otro cocido? Pero creo que ya tengo que acabar las fiestas, porque tengo que centrarme en las carreras.

-¿Practica algún deporte para ponerse en forma?

-Me divierto mucho jugando al pádel. Me ayuda a desconectar y no me cuesta nada echar un partido.

-¿Qué ambiciones le quedan por cumplir en el mundo del automovilismo?

-Este año tengo un Skoda, que es un buen coche. Me gustaría ponerlo al máximo nivel para luchar por el título de campeón de España. Vamos a ver si somos capaces de ganar carreras.

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