«Mi relación con Rafa es como la de padre e hijo, ha evolucionado»

Una de los vínculos deportivos más longevos del momento dará un giro cuando finalice la temporada


REDACCIÓN / LA VOZ

La relación con su pupilo y sobrino, Rafael Nadal, está a punto de cambiar de rumbo. Después de más de dos décadas siguiéndolo desde la grada, en cualquier punto del planeta, Toni Nadal (Manacor, 1961), se dedicará por completo a la recién estrenada Rafa Nadal Academy, donde espera formar jóvenes valores. Ni Carlos Moyá, recién llegado al equipo de Rafa, ni ningún otro factor han motivado esta decisión, con la que el técnico, en una entrevista telefónica con La Voz, prefiere no extenderse demasiado.

-¿Hasta cuándo seguirá entrenando a Rafa?

-Ya lo dije. Hasta final de año. También dejé claro que si en cualquier momento él, por lo que sea, pensara que yo tengo que ir a algún sitio, sin duda que lo haría.

-¿Qué cree que puede aportar a la academia?

-Primero, llevo muchos años en el circuito profesional, he seguido la evolución de un jugador desde sus inicios hasta que ha llegado, creo, suficientemente arriba. Esto es lo que puedo aportar. Mi experiencia personal de todos estos años de trabajo.

-¿Qué espera de ese centro?

-Esperamos tener la posibilidad de sacar algún buen jugador. Esto es primordial. Para nosotros, como es fácil de entender, es una gran ilusión seguir vinculados al mundo del tenis. Sabemos que no es tarea fácil sacar jugadores, pero la ilusión está allí. La ilusión de conseguir algo. Rafael cuando monta la academia es porque le ilusiona, lo primero, seguir vinculado al mundo del tenis. Lo segundo, él piensa que durante muchos años ha conocido este mundo y que puede aportar la experiencia acumulada todo ese tiempo. No sé cómo se darán las cosas, pero tiene la máxima ilusión en hacerlo bien.

-Personalmente, ¿qué le va a suponer?

-Va a suponer una alegría poder trabajar en una cosa que a mí me hace ilusión. Tener la posibilidad de estar vinculado al tenis e intentar tener algún éxito dentro de este deporte. La ilusión está en hacer las cosas bien y en intentar sacar algún jugador. A ver si lo conseguimos.

-¿Cómo ha evolucionado su relación con Rafa?

-Es la misma relación de un padre con un hijo, que va evolucionando. A medida que uno se va volviendo mayor, evidentemente la relación cambia. Con Rafa, también. No está uno todo el tiempo igual con un niño que con alguien que ya ha crecido. Así es como lo explico yo.

-¿Qué le aportaron todos estos años a su lado?

-Personalmente, una gran satisfacción, lo primero. Por suerte, en la vida he tenido la posibilidad de ver triunfar a mi sobrino en un deporte. De ver realizado el sueño que Rafael había tenido durante muchos años de llegar a ser un buen jugador. Esto es lo principal. Después, evidentemente, he tenido la posibilidad de vivir experiencias durante todos estos años, de estar en grandes eventos. La posibilidad de ver a grandes jugadores. Me ha aportado mucho.

-¿Los éxitos de Rafa se deben a los escasos cambios que ha habido en su equipo?

-La razón es al revés. No es porque él se haya mantenido conmigo, el que haya sido más o menos fuerte. No es lo que yo le haya aportado, no. Creo que Rafael se acostumbró desde pequeño a tener la sensación de que las cosas dependían de él. Y esto creo que le ha ido bien.

«Cuando uno juega al nivel de Roger Federer en Australia, poco queda por hacer»

El técnico ha vivido en primera persona la histórica rivalidad entre su pupilo y Federer.

-¿Cómo estuvo Roger Federer en el Open de Australia?

-Desgraciadamente, demasiado bien. Pero, al final, las cosas cambian de un día para otro. Yo pensaba que sería difícil que Federer mantuviera un nivel elevadísimo, pero la realidad ha sido bien diferente. Federer juega muy bien. Y cuando uno juega a este nivel... [suspira], poca cosa queda por hacer.

-¿Y Rafa rendirá al nivel de Roger cuando llegue a su edad?

-Si lo ha hecho Federer, creo que lo puede hacer Rafael. Durante muchos años no ha estado lejos de Federer. Lo podría hacer. Aunque, no lo sé. Esto depende de varios factores: la ilusión que tenga o cómo se encuentre físicamente. Es cierto que siempre hablamos de que Federer ha tenido un desgaste inferior al de Rafael. De todos modos, el desgaste menor que ha hecho Federer ha sido en cuanto a lesiones. A nosotros las lesiones nos han marcado y ha sido un problema con el que hemos tenido que convivir. Pero, ningún problema.

-Más allá de ser entrenador de Rafa, ¿como espectador le hizo ilusión ver el duelo de nuevo?

-A mí, como te puedes suponer... Yo funciono como entrenador de Rafa y a mí lo primero que me prima es la posibilidad de ganar, no ver un partido extraordinario. Si fuera espectador, sí que me gustaría ver un partido de estos otra vez. Pero es que no soy espectador, soy entrenador, y como tal, no sé si me motiva mucho ver un rival complicado [sonríe]. No es el rival que hubiera soñado en una final. Ver a Federer otra vez a este nivel, ganando como ganó a gente de tanto calibre... no sé qué decir, si sorprende o si ilusiona.

-A nivel internacional, ¿es perjudicial para el tenis que no haya ganadores de «grand slams» de 18 años?

-Creo que sí. A la gente siempre le ilusiona ver a alguien nuevo. Y sobre todo, si es un jugador nuevo es una persona con un cierto gancho comercial. Intuyo la razón, pero no la sé con seguridad, por la cual hoy les cuesta salir mucho más a los jóvenes. Cuando nosotros llegamos, la mayoría de buenos jugadores eran gente joven. Hoy, en cambio, la mayoría es gente mayor. No deja de ser extraño. Pero es lo que hay. Supongo que es un cambio generacional. O de la sociedad, que los chicos por distintas razones maduran más tarde.

«Ha habido un cambio de actitud, de tranquilidad»

Después de la final en el Open de Australia, donde cayó frente a Federer, Nadal tiene por delante los torneos sobre arcilla, la superficie que lo encumbró y que le puede llevar a utilizar todos los dedos de su mano para sumar sus títulos de Roland Garros. Va a por el décimo.

-¿Es tan diferente el Rafa de hace un año al del Open de Australia?

-Creo realmente que ha habido un cambio de actitud, un cambio de tranquilidad en su juego. Las cosas han ido muy bien, a mi modo de ver.

-¿Ha hecho cambios en su juego?

-[Se lo piensa] No lo sé. No sé si ha hecho algún cambio importante o no, no lo sé exactamente. Lo que sí, creo que a veces parece que ha empezado a jugar ahora [sonríe]. En el deporte, tú vas haciendo pequeños cambios y al final esos cambios se notan. Entonces, no es que ahora tenga un juego diferente, no. Hay un momento de tranquilidad, en el que cuando juegas, juegas mejor.

-¿Cómo está de cara a la temporada de tierra?

-Lo veo capacitado de hacer un gran papel. Ahora, ¿si después eso pasa o no? No lo sé. Lo que sí, creo que está en condiciones de jugar a un muy buen nivel. Después veremos si se confirma todo. Al final en el mundo del deporte las cosas cambian rápidamente y la percepción que tenemos todos cambia de un día para otro. El año pasado, en Roland Garros jugó muy poco, con lo cual no pudo hacer un buen papel, porque se lesionó. Pero el nivel suyo fue muy bueno durante mucho tiempo.

-¿Sigue un punto por encima de los demás en la arcilla?

-No sé exactamente si está un punto por encima o no. En estos momentos está claro que Djokovic y Murray han sido los que han marcado la diferencia en los últimos tiempos, y no hay razón para pensar que no lo sigan haciendo. Desgraciadamente para nosotros. Es verdad que han tenido un traspiés en el Open de Australia, pero es que las personas nos damos mucha prisa a la hora de echar a la gente abajo. Mi sensación es que Djokovic y Murray, por lo visto el año pasado, no por lo visto en el Open de Australia, tienen que ser los favoritos. Esta es mi sensación, pero vamos a esperar.

-¿Entonces ve a Djokovic y a Murray como los dos grandes dominadores actuales?

-De momento, sí. Porque creo que sería precipitado enterrarlos tan rápidamente. ¿Qué va a pasar? No tengo ni idea. No sé si van a seguir jugando a este nivel o no.

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