El cóctel perfecto para un partido histórico


Llega el mayor evento deportivo del año. Una Super Bowl en la que se verán las caras el mejor ataque por puntos anotados de toda la Liga (Falcons) y la mejor defensa en cuanto a puntos encajados (Patriots). Como todas las finales, no suelen ser partidos en los que se despliegue un juego alegre. Más bien son partidos con tantísima tensión y tanto en juego que los equipos muchas veces juegan con más miedo a perder que ganas de ganar. Pero esta Super Bowl no es una cualquiera.

En esta juega, por un lado, el ataque de Atlanta dirigido por el quarterback Matt Ryan, con sus más de cuatro mil yardas de pases (4.944 para ser exactos, y ya van seis temporadas consecutivas logrando superar las 4.000), 38 pases de touchdown y tan solo 7 intercepciones, lo que lo convierten a mis ojos en el principal candidato al MVP de la temporada. Reforzado por números y nombres que son un reflejo del que está siendo el ataque mas versátil y dominante de la ultima década: los receptores Julio Jones que, con permiso de Antonio Brown, esta temporada se está alzando como el receptor dominante de la Liga, y Mohamed Sanu, que sería un espectacular número uno en cualquier equipo en el que no estuviese Julio. Y los running back Devonte Freeman top diez en yardas de carrera y touchdowns anotados, asimismo top cinco en yardas de pase entre los running backs y Tevin Coleman que, a pesar de los números de su compañero en el Backfield, consigue meterse en el top diez de yardas de recepción.

Cualquiera diría que será un partido decidido desde el principio, que nadie puede parar este ataque ni ganarle… ¿Nadie?

Si hay un equipo en la NFL que puede enfrentarse a todo lo mencionado y no solo tener opciones de ganar sino, además, de partir como favorito en las apuestas es el New England Patriots, que liderado por su quarterback Tom Brady busca obtener su quinto anillo juntos. Qué decir del equipo que lleva atemorizando a la AFC durante los últimos 15 años. Más que eso: son un equipo. Sin la fanfarria del Hail Mary ni el Swag del DAB, Tom Brady ha logrado terminar la temporada regular con solo dos intercepciones y 28 touchdowns. Legarrette Blount sin dar la campanada ni la necesidad de comer cereales con cada primer down, ha logrado ser el running back con más touchdowns. Julian Edelman, sin bailecitos de salón ni selfies en el vestuario, es el cuarto receptor con más pases capturados. Y con una defensa en la que no encontrarás a ningún Richard Sherman, Von Miller, J. J. Watt, Luke Kuechly… ha conseguido ser la mejor defensa de la Liga dejando a todos sus rivales excepto uno (Seahawks) por debajo de los 30 puntos, promediando menos de 20 por encuentro.

Y es que si queremos hallar los grandes nombres de los Patriots quizá deberíamos girar la cabeza y mirar a una banda donde encontraremos al insondable Josh McDaniels capaz de presentar un ataque completamente distinto en cada partido. Matt Patricia creador de una defensa sin nombres pero inmisericorde, ambos liderados por el que bajo mi criterio es el mejor entrenador de todos los tiempos: Bill Belichick.

Un cóctel perfecto para la mejor Super Bowl de la historia. Cada año digo lo mismo. Pero es lo que ocurre cuando se enfrentan los dos mejores equipos del mundo, lo que da lugar al mayor evento deportivo del año.

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