Águeda cataliza la nueva generación

Tras su éxito en el nacional, la nadadora de 17 años lidera del grupo gallego de alto rendimiento


Se marcharon dos nadadoras olímpicas, las dos mejores de la historia en Galicia. Desde el Centro Galego de Tecnificación Deportiva (CGTD) de Pontevedra esculpieron una carrera que no hace demasiado tiempo parecía una quimera. Ahora Bea Gómez y María Vilas agotan sus fuerzas a más de seiscientos kilómetros de las orillas del río Lérez. Viven en el punto donde quizás haya la mayor concentración de talento deportivo de España: en la residencia Joaquim Blume de Madrid. El vacío que dejaron todavía cuesta digerirlo. Pero cuando a ellas todavía les queda cuerda para rato, a unos metros del estadio de la Juventud, en la piscina de 25 metros que se encuentra dentro del centro, la nueva generación comienza a emerger.

Águeda Cons figura como su máximo exponente. Acaba de quedar -hace exactamente un mes en Sabadell- campeona de España de 1.500 metros en piscina corta. Faltaban las principales figuras, como Mireia Belmonte o María Vilas y Bea Gómez, pero se midió a nadadoras con un currículo consolidado en competiciones internacionales. De hecho, la flanquearon en el podio Jimena Pérez y la veterana Erika Villaécija. Sin embargo, más allá del puesto, de conseguir con tan solo 17 años la medalla de oro en categoría absoluta, es su marca la que libera la sensación de que la deportista del Galaico ha llegado para quedarse. Después de completar los sesenta largos de la prueba que mejor se amolda a sus características, paró el crono a un palmo de la frontera de los 16 minutos (16.03,49) y consiguió el mejor registro nacional de la historia en su edad.

«Tiene una capacidad de entrenamiento increíble. Tal vez María [Vilas] podía hacer algunos entrenamientos por encima de los de Águeda, pero Águeda es muy regular en la calidad de sus sesiones. Nunca tiene un mal día. Puede tener uno bueno o uno muy bueno, nunca uno malo. Y eso no lo había visto en otras nadadoras», comenta Fernando Zarzosa, quien, junto a Luisa Domínguez, se encarga de la preparación del grupo de alto rendimiento de la natación gallega.

Esa fortaleza mental, junto a sus habilidades naturales para deslizarse sobre la lámina de agua, son las aptitudes que la convierten en una referencia, que le han llevado a liderar a los nadadores gallegos que ven Tokio 2020 como un sueño en el horizonte. «En realidad -apunta Zarzosa-, su progresión es realmente rápida, porque solo lleva entrenando con nosotros cerca de un año y medio. Pero es muy ambiciosa, le gusta ganar y hace todo lo necesario para conseguir la victoria. Lo único que le podría perjudicar a corto plazo es que intente quemar etapas más rápido de la cuenta. Por ahora no ha sucedido. El trabajo que estamos haciendo con ella ha dado sus frutos y estamos convencidos de que en esta línea seguirán llegando resultados».

El Mundial y el Europeo júnior

En esta temporada espera traspasar fronteras, que se produzca ese salto internacional que en su momento también dieron Bea Gómez -fue campeona del mundo júnior- y María Vilas. «El objetivo será alcanzar las mínimas para el Mundial y el Europeo júnior en 400, 800 y 1.500 estilo libre», recalca Zarzosa. Si mantiene la voracidad con la que ha arañado segundos al reloj en estos últimos meses, el nombre de Águeda Cons resonará con fuerza en este ciclo olímpico.

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