Murray, el físico de «una bestia»

El expreparador físico de Federer, Burrieza y el técnico que guio a Ferrero analizan al escocés


«Ahora mismo estoy agotado. Será difícil que me recupere tanto física como mentalmente». Son palabras de Andy Murray tras acabar con Raonic en la semifinal de la Copa de Maestros. Una dura batalla de 3 horas y 38 minutos en la que superaron la plusmarca de tiempo de juego en el torneo que, solo tres días antes, habían batido el escocés y Nishikori. En total, Murray acumuló 9 horas y 54 minutos antes del duelo definitivo contra Djokovic, que había empleado mucho menos tiempo (6 horas y 31 minutos), pero que finalmente acabó cediendo el título por un contundente 6-3 y 6-4. El británico confirmó, de esta manera tan imponente, que su potente físico es una de las claves que le han llevado al liderazgo mundial.

CONDICIONES

«Rápido, fuerte, elástico y con mucha resistencia»

Cuando Murray sumaba solo 20 años, Matt Little aterrizó en su círculo para encargarse de su preparación física, una función que no ha aparcado hasta el momento. El exentrenador de Juan Carlos Ferrero, Antonio Martínez Cascales, es conocedor de que el escocés es «una bestia» entrenando el físico: «Siempre lo ha sido y lo sigue siendo. Es muy rápido, fuerte, elástico y con mucha resistencia». Little resaltaba en una entrevista este verano que su pupilo no había tenido una mala sesión física en los nueve años que lleva con él.

JUEGO EFECTIVO

«Al ser sencillo sobre la pista, gasta menos energía»

Sobre la pista, Murray sigue desarrollando un juego «sencillo» y basado en el «falso ritmo», explica el expreparador físico de Federer, Paul Dorochenko. Esto, en su opinión, le ayuda a gastar «un punto menos de energía» con respecto a los que atacan continuamente. «Cuando recibe la derecha, la cruza casi siempre. Lanza el paralelo sin tomar riesgos, únicamente para cambiar el juego. Y espera el momento para tener la oportunidad con su fuerte, el revés», agrega. Mientras, el exjugador gallego Óscar Burrieza destaca que «aunque es un poco más lento que sus rivales, es más resistente».

MENTALIDAD

«Ahora es más regular semana tras semana»

Al estar Murray acostumbrado a los grand slams, Burrieza considera que el torneo «no fue un desgaste tan grande» para el británico. Eso sí, «salió con una mentalidad más agresiva de lo que se esperaba Djokovic». «No ganó por su físico, sino por su «nivel de confianza», apunta. A pesar de que «hacía bastantes años que jugaba bien», recuerda Dorochenko, era «flojo de cabeza». «El Murray de antes se hubiera quemado contra Raonic», opina. Concuerda con la versión de Cascales: «Cuando uno se encuentra bien físicamente, también le hace ser fuerte a nivel mental». Ahora es mucho más regular semana tras semana. Antes ganaba un torneo pero luego estaba dos meses un poco más apático». El británico mantiene una racha de 24 victorias consecutivas.

MOTIVACIÓN

«Fue como si no hubiera jugado el partido contra Raonic»

Murray se presentó en la final con dos retos por delante: convertirse en «maestro» en su octavo intento y mantener el número uno que había agarrado en París-Bercy. Esto, según Cascales, supuso más adrenalina para su físico. «Con esa motivación entró en el partido como si no hubiera jugado casi cuatro horas contra Raonic el día anterior», resalta. Además, «se estimula mucho ante su público». Levantó el trofeo en el O2 de Londres, ciudad donde también ganó dos veces Wimbledon y un oro olímpico.

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