Las reinas del fútbol ganan su copa

Pablo Gómez Cundíns
pablo gómez REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

28-6-1981 El primer título nacional del mítico Karbo

20 may 2019 . Actualizado a las 00:36 h.

Era fútbol del bueno. Ni femenino ni masculino. Solo fútbol. Sublimación del balón. Por eso el Karbo marcó una época. Y el sueño de hadas comenzó en Tarragona, un 28 de junio de 1981. La final contra el Risco (2-1, con remontada y dos goles de Lis Franco) dio al Karbo su primer título, la Copa de la Reina. Ahí arrancó una era aderezada con tres copas más (las de los años 1983, 1984 y 1985) que le coronaron como el mejor equipo de la historia.

Tarragona vibró con Ana Pardo, Teresa Faraldo, Olga Fernández, Ángeles Olmo, Teresa Pallas, Pili Neira, Pilar Martínez, Ana Rey, Anunciación Dávila. Encarna Pérez, María del Carmen Rodríguez, Inma Castañón, Natividad Costas, Aurora Martínez, Lis Franco, Pilar Vázquez y Aurora Feros. Ellas se plantaron en la final tras ganar al Ciudad Condal (4-0), al Punta del Este (10-1) y al Barcelona (3-0).

Hito histórico que sus protagonistas recuerdan con cariño y nostalgia, comenzando por el entrenador José Mañana. «Tuvo mucho mérito porque era un deporte totalmente aficionado, lejos de la dedicación de hoy en día. Muchas jugadoras apenas podían venir a entrenarse, y formaban un equipo extraordinario, fuera de serie, mucho mejor que el Risco», avanza antes de nada. «Una de las claves fueron las botas con tacos de aluminio, porque el campo estaba impracticable. Siempre íbamos con botas de repuesto y, aunque daban buen tiempo, de repente se puso a diluviar en pleno campeonato», recuerda. «Fuimos campeones más veces, pero es distinto. El primer título fue muy importante», zanja.

Lis Franco, hija del mítico delantero deportivista de la Orquesta Canaro Rafael Franco, fue la autora de los dos goles de la final, a la que arrastró a casi medio centenar de familiares y amigos afincados en Torredembarra. «El campo estaba pesado, pero más pesada estaba yo, que nunca tuve tantos kilos encima», bromea. «La Copa de la Reina fue el espaldarazo definitivo. Habíamos ganado muchas cosas, pero ninguna con nombre», valora. «Éramos prácticamente invencibles, teníamos una confianza terrible, con jugadoras como Inma por la izquierda que lo hacía todo ella sola y otras combinativas por la derecha como Encarna y Dori, que las centraba para que yo solo las empujase», describe.

Lis sufrió el viaje de ida en autobús (con tres horas de lapsus en Zaragoza por avería incluidas) pero no el regreso de casi un día en tren. «Interminable», recuerda la capitana Inma Castañón, que también destaca: «El trabajo que nos costó ganar, el propio desarrollo del partido y la recogida del trofeo es lo que más tengo grabado... lo demás se diluye con los años».

«Inma fixera un partidazo», apunta Pili Neira, que guarda otra jugada en su memoria: «A un minuto do final, o Risco manda un balón cruzado cara min, eu fallo e a extremo regatéame; Ana a porteira tamén falla, pero a pelota queda atrancada nun charco na mesma liña de gol. Tere despexou».

Geli batió después récords de internacionalidades que siguen vigentes. «Fue un día maravilloso. La ilusión de mi vida era jugar en el Karbo. Éramos una piña. Y los torneos en Francia, inolvidables. Esa generación es irrepetible. Si llegamos a poder entrenar juntas...», resume. Aurora Feros comparte sentimientos: «Lo mejor fue el ambiente en el colegio donde todos los equipos nos alojábamos. Y antes de empezar ya les dije a las jóvenes que íbamos a ganar».

Permiso paterno

Aquel Karbo, sin ropa de repuesto, llevó dos equipaciones prestadas por el Orzán y el Imperátor (a cuyos pantalones les cortaron la bragueta). Y muchas futbolistas (la mayoría de ellas entonces menores de edad; algunas como Tere o Carmencita, ya fallecidas) tuvieron que pedir permiso a sus padres no solo para viajar con el equipo, sino ya para acudir a entrenar al barrio coruñés de Los Mallos.