Brasil sabe a qué juega, Argentina, no

La canarinha humilla a la albiceleste, que se complica el pase al Mundial de Rusia


Lo más desequilibrante en el centro del campo de Argentina a estas alturas es Lucas Biglia. A partir de ahí se pueden explicar cosas como la debacle frente a Brasil, el horroroso torneo clasificatorio para el Mundial de Rusia y hasta la mala vida que su selección le está dando a Messi. «Algo habremos hecho mal», manifestó el centrocampista de la Lazio al concluir el encuentro en el Mineirao (3-0 a favor de la canarinha). Una declaración a la altura de sus pases. Acertada (93 % de efectividad) e insustancial. El timón de Bauza pasó la noche girando sobre sí mismo sin progresar. Tampoco sirvieron sus escoltas para superar líneas de presión, aunque eso no puede sorprender en Mascherano y Enzo Pérez. El del Valencia actuó además arrimado a una banda, donde consigue resultar aún más irrelevante. Se quedó en la caseta tras el descanso, pero el duelo ya no tenía arreglo. Neymar y un espectacular Coutinho habían traducido en goles la distancia entre contendientes.

El atacante del Liverpool parece tan feliz con Klopp como con Tite. El técnico alemán ha espabilado al futbolista, elevando su intensidad y su velocidad en el juego, para regocijo del seleccionador. Ayer resultó clave durante un duelo desnivelado mediante transiciones rápidas, en el que los de casa no tuvieron problemas en renunciar a la posesión. Poco importaba el cuero si casi siempre se movía en campo rival. Y cuando se aproximaba al área propia, aparecía Alisson puntual.

Gran Neymar, solitario Messi

En ese escenario, Neymar (soberbio) se impuso de largo a Messi por cuestión de cantidad. Al brasileño le salieron muchos más socios que al argentino, enfrascando con frecuencia en batallas de muchos contra uno, sin el auxilio de Higuaín o Di María y con un enorme número de compañeros con los que no contar.

Edgardo Bauzá, con un par de Libertadores en el currículo, ha demostrado que tampoco es él. La búsqueda de quien le dé una vuelta a la albiceleste debe continuar. El riesgo es grande: perder el billete para el próximo Mundial. Ahora mismo, Argentina es sexta en una clasificación que solo garantiza plaza en Rusia a los cuatro primeros, y que envía al quinto a la repesca. El próximo adversario, Colombia, va dos puntos y tres puestos por encima. «Tocamos fondo -reconoció el 10-, pero seguimos dependiendo de nosotros, ahora solo nos queda ir para arriba. Dentro de toda la mierda que estamos pasando, seguimos vivos». Magro consuelo tras los olés del Minerao, jaleando la humillación.

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