El Real Madrid golea al Legia sin brillo

Colpisa

DEPORTES

SERGIO PEREZ | Reuters

El mal balance defensivo y la falta de gol de Cristiano, lo más destacado de un triunfo cantado ante el débil equipo polaco

18 oct 2016 . Actualizado a las 23:33 h.

 Aunque no caben extraer grandes conclusiones y la goleada se daba por descontada, este Real Madrid de Zidane se lo debe hacer mirar en defensa porque le cuesta un mundo dejar su puerta a cero, incluso frente a rivales menores como el Legia de Varsovia (5-1). Ya ha encajado este curso 12 goles, 10 más que a estas alturas del ejercicio pasado con Rafa Benítez. Como los de arriba no defienden y los del medio tiran más hacia adelante que cubren sus espaldas, los enemigos le llegan con pasmosa facilidad. El Legia le marcó uno, fruto de un penalti tan claro como absurdo de Danilo al bosnio Radovic, pero les generó hasta cuatro ocasiones ya antes del descanso, entre ellas un tiro al poste del belga Odidja Ofoe.

Frente a un animoso Legia que sufre por la zona baja en la Ekstraklasa polaca, a sólo dos puntos del descenso, Zidane alineó a su equipo más ofensivo posible. Cuatro en el fondo, pero Kroos y dos enganches como James Rodríguez y Marco Asensio en el centro del campo, por detrás del tridente. Un equipo ideal para el ataque, pero, tal y como se comprobó, con dificultades para el balance defensivo. Hay que agradecerles su valentía a los jugadores polacos, mucho más amables eque esos salvajes hinchas que siembran el terror allá donde van y atizan incluso a la policía.

El Legia salió dispuesto a jugar un ida y vuelta casi suicida frente al Real Madrid, de esos que no se llevan en el fútbol moderno, marcado por la táctica y el equilibrio. Sabían de antemano que iban a perder, pero querían disfrutar de algún gol en una noche histórica en el Santiago Bernabéu. Sufren una crisis de juego y resultados, con ocho tantos encajados ya en sus duelos ante el Dortmund y el Sporting portugués y salieron sin los delanteros Nikolic y el defensa internacional Pazdan, sus dos mejores hombres, pero mostraron arrojo en Madrid y jugaron a tumba abierta. En ataque llegaron con muchos hombres y se movieron bien los de Magiera, que apenas lleva tres semanas de técnico, pero la transición hacia la defensa fue nefasta, impropia de un equipo de élite.