James y Benzema maquillan al Madrid en Cornellá

Colpisa

DEPORTES

Alejandro García | Efe

La batuta del colombiano y la sentencia del francés elevan los de Zidane, muy grises ante el Espanyol

18 sep 2016 . Actualizado a las 22:50 h.

 Sin Cristiano Ronaldo ni Gareth Bale, los focos en Cornellá estaban puestos en James Rodríguez, y tuvo que ser el colombiano, titular por primera vez esta temporada, quien abriese el camino de la decimosexta victoria liguera consecutiva de un Real Madrid muy discreto en Cornellà. aunque resolvió con eficacia y en un momento clave. Gracias a James, que respondió a la oportunidad que le dio Zinedine Zidane tras su magnífica asistencia a Morata ante el Sporting de Lisboa, y a la sentencia que puso  Benzema cuando el francés estaba a punto de ser sustituido, el Madrid igualó el récord del Barça de Pep Guardiola de la temporada 2010-2011 y superó también la marca histórica propia del equipo blanco dirigido por Miguel Muñoz en la 1960-61.

Con el Madrid insulso y enredado en la tela de araña del Espanyol durante más de 45 minutos, también fue en el descuento, aunque en este caso en la primera parte, cuando el conjunto de Zidane, en su primer remate a la portería local, consiguió arruinar el buen trabajo del rival. El Espanyol no fue tan superior al Madrid en el primer tiempo como sí lo fue el Sporting en la Champions durante más de una hora, pero sí logró entonces el equipo de Quique Sánchez Flores maniatar al líder, hasta que James, en jugada personal y con caño incluido a Diop, se encargó de sepultar a un adversario asentado atrás pero sin punch arriba.

Es lo que tiene el Madrid. Que aunque no jueguen dos de sus grandes estrellas, dispone de todo tipo de armas para, jugando bien, mal o regular, como fue el caso en Cornellà, acabar con cualquier enemigo. Les bastan a los blancos dos latigazos, y que su portero destroce las también escasas ocasiones de su rival, para ir sumando de tres en tres. Así al menos sucedió frente a un Espanyol que quedó muy golpeado con el tanto de James y murió definitivamente con el 0-2, aunque Casilla se encargó de evitar que los periquitos recortasen diferencias en la recta final, cuando el Madrid al menos no dejó de presionar para impedir alguna otra complicación, como las que tuvo anteriormente.