Luis César: «¡Qué mal entrenador era en 2000!»

El entrenador del Lugo ha conseguido volver a Galicia tras una década fuera


Lugo / La Voz

Después de una década, lo consiguió. Luis César Sampedro (Vilagarcía, 1966) ha vuelto a Galicia. Asumió el cargo de entrenador del Lugo este verano. Estudioso del fútbol, echaba de menos el aroma de la tierra.

-Cuando usted jugaba en el Racing de Ferrol, leía libros en el bus en vez de jugar a las cartas con sus compañeros...

-Siempre tuve inquietudes. Entonces no había Internet. Yo gastaba mucho dinero en cultivarme. Era rara la semana en la que no fuese a alguna librería de A Coruña. Me hice una buena biblioteca. Así que en el autobús, mientras los demás jugaban a las cartas, yo iba subrayando. Intentaba entender a los entrenadores para tener mi sello propio. Pero cuando reviso lo que hacía entonces... ¡Qué mal entrenador era en 2000! La tecnología me ha ayudado mucho.

-Portero y aficionado a la lectura. ¿Sus compañeros no le decían que era usted raro?

-La última fila del autobús era mía. Aquellos cinco asientos eran mi biblioteca y mi cama. Era un pez gordo en el vestuario.

-¿Recuerda la primera vez que ganó dinero?

-A los 17 años, en Arousa, gané mi primer salario. Era de 15.000 pesetas. A los 21 me fui a Lalín y después, a Ferrol, donde estuve doce temporadas seguidas hasta que Isidro Silveira me puso de entrenador en 2000.

-Se emancipó pronto...

-Con 20 o 21 años, me fui a vivir a Lalín. No me quedó más remedio que aprender a planchar y cocinar. Sé hacer todas las recetas de mi madre. Además, si algo me gusta, pregunto. Reconozco que tengo buena mano. Soy de los que cree que un cocinero que hace un solo plato, por muy bien que lo haga, es un cocinero incompleto. Lo mismo que los entrenadores de fútbol.

-Dicen algunos que el frío es bueno para conservar la piel. En Lalín, usted tendría un cutis impecable.

-El Manuel Anxo Cortizo era un congelador. Cuando hacía viento y frío, empezábamos los partidos con un gol de ventaja. Estoy seguro que, cuando los rivales iban perdiendo contra nosotros, estaban deseando que aquello acabase para meterse en agua caliente. Entrenábamos con pasamontañas y guantes. Aquello era mortal. Yo estaba todo el rato corriendo y abrigado. Eran otros tiempos. Entonces no había camisetas térmicas y cada uno llevaba lo suyo. En los partidos, cada uno calentaba con lo que podía.

-¿Hace algo más que consumir fútbol?

-Los hobbies van cambiando. Me gusta leer. También tengo una página web en la que me encanta escribir, pero no he podido hacerlo desde que entreno al Lugo. Ando un poco en bicicleta y buceo por Internet. Me gusta espiar a la gente, siempre aparece algo interesante.

-Pero en Internet puede encontrarse con alguno que le llame de todo...

-No me refiero a las redes sociales, sino a mirar lo que hacen otros entrenadores. Ya sé que, si no gano partidos, soy la diana de todo el mundo. No me obsesiona lo que dicen de mí.

-¿Qué recuerda de la etapa en la que Unai Emery, actual técnico del Paris Saint Germain, era jugador suyo en el Racing?

-Estuvo allí dos años. Unai adoraba el fútbol. Llegábamos a entrenar los lunes y sabía las alineaciones y quién había jugado en todos los equipos. Tenía inquietudes y preguntaba mucho. En el libro que publicó, hace una mención de mí. Dice que los ataba con una cuerda cuando entrenaba la zona. Es un buen chico. Pero él no fue el único al que entrené. También tuve a Toril, Ramis o Ángel Cuéllar. Los jugadores se van haciendo mayores...

-¿No se enfada cuando un antiguo pupilo le gana un partido?

-Si tiene mejor equipo que yo, no me importa. Si no, sí que me molesta. Yo creo en la figura del entrenador, pero el fútbol es de los futbolistas.

-¿A qué se habría dedicado si no fuese entrenador?

-Estudié un grado de FP de técnico especialista en electrónica. Pero empecé a ganar dinero con el fútbol y... no jugué en grandes ligas, pero entonces había sueldos importantes en Segunda B y se vivía honradamente.

-Pero ya sabe que muchos critican que se les dé esos sueldos a los futbolistas por pegar patadas a un trozo de cuero...

-La gente se piensa que todos somos Mourinho o Guardiola, pero es más complicado que eso. Los futbolistas son gente joven que tiene que gestionar muchas cosas como dar entrevistas o leer críticas ácidas. Al fin y al cabo, son los artistas de un negocio por el que la gente paga. Hay que estar muy amueblado para dar ruedas de prensa a los 20 o 21 años y que te presionen las cámaras. Por mucho que cobren, son seres humanos. Aunque entiendo a la gente, porque la élite de Primera División gana sueldos millonarios. Resuelven su vida en tres o cuatro años, mientras que muchos otros trabajadores tiran como pueden.

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