El viaje de maduración de Toro

El explosivo kayakista viveirense abre hoy el K2 200 con Craviotto


RÍO DE JANEIRO / ENVIADO ESPECIAL

Cristian Toro tiene el ADN de la Galicia de la emigración. Su madre es de Lugo, pero nació en Isla Margarita, en Venezuela. Y se afincó en Lugo cuando tenía 9 años. Pronto empezó a palear, descubrió un talento descomunal para el piragüismo y confiesa que pisó siempre el lugar adecuado en el momento justo. Ese viaje continuo le llevó primero a un centro de entrenamiento en Lugo, durante los dos únicos años que estuvo abierto. Luego se integró durante cinco temporadas en la concentración de la selección española en Madrid. Y desde hace un lustro se machaca en el embalse de Trasona. En Avilés encontró el lugar ideal para explotar sus condiciones de purasangre del kayak. Sobre todo, con sus éxitos del último curso, a los 24 años. Desde que integra el K2 200 español junto al catalán Saúl Craviotto. Compite ahora con un doble medallista olímpico -oro en Pekín 2008 y plata en Londres 2012-. Y la experiencia y los 33 años de Craviotto terminaron de convertir a Toro en un eficiente torbellino. Hoy abren su participación olímpica en la primera de las dos eliminatorias (14.44). Cada ganador pasa directo a la final de mañana. En función de sus puestos, el resto de kayaks se reparten en las dos semifinales que también hoy (16.03) otorgan las otras seis plazas en la regata decisiva.

«En poco tiempo Toro maduró muchísimo», destaca Craviotto. En el agua, el vivariense lanza el barco con potencia en la salida, y el catalán sostiene el ritmo con más facilidad en último tramo. Durante los últimos meses acompasaron esas dos cualidades contrapuestas para crear un barco temible. Por eso ganaron su plaza olímpica en mayo con un segundo de margen sobre el segundo clasificado, una eternidad en una prueba que se resuelve en medio minuto. Y por eso lograron el oro en la Copa del Mundo de Duisburgo, donde prolongaron ese punto de forma que necesitaban para amarrar el billete a Río, a diferencia de algunos rivales en plena carga de trabajo.

Ahora todos sitúan su pico de forma en la final de mañana por la mañana. Su entrenador, Miguel García, los ve listos para «aspirar al podio». Y da algunas pistas sobre los grandes rivales por los metales. «Hay cinco países que se están turnando en las medallas en los últimos años. El K2 inglés, pese a no sacar medalla en ninguna Copa del Mundo de este año, es el más regular. Alemania, Serbia y Francia también están siempre ahí, aunque no en el mismo orden. Hay bastante igualdad», analiza.

El gran viaje de Toro llega a los Juegos de Río. Y no pone límites a su talento.

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