Mireia Belmonte: «No sé donde está mi techo, nunca me lo he preguntado y eso es clave»

«Peso tres kilos menos que en el 2012 y estoy más fuerte, con menos grasa y más músculo»


Los ojos azules de Mireia Belmonte (Badalona, 1990) desprenden un brillo similar al de Londres 2012. Pero su rostro parece ahora más afilado. No es una impresión. «Peso tres kilos menos, y estoy mucho más fuerte, con menos grasa y más músculo, gracias a cuidar la alimentación. Ahora estaba en 58 y en los anteriores Juegos rondaba los 62 o 61». La campeona olímpica de 200 mariposa -y bronce en 400 estilos- atiende a La Voz cansada, feliz, deseando iniciar un viaje de vacaciones. «Pero no sé a donde, nunca planifico nada hasta que termino la temporada», explica.

-Eligió un programa muy exigente, con cinco pruebas individuales y un relevo. Y el tiempo demuestra que acertó.

-Sí, siempre es un programa bastante largo porque los Juegos tienen ocho días de competición. Estamos acostumbrados a nadar tres o cuatro, que es lo que dura un Campeonato de España, y no tantos. Y sabía que iba a ser difícil, que no iban a salir igual de bien todas las pruebas. Pero estoy muy contenta con lo que he hecho. Y las pruebas que no me han salido tan bien me han servido para ganar el oro.

-Ha tenido un ciclo olímpico muy exigente. ¿Ha sido más dura la parte física o la mental?

-Ambas. La física porque he trabajado muchísimo y he hecho cosas que pensaba que no podía hacer y mentalmente hay que prepararse muy bien para afrontar cada reto y para sobreponerse también a todo lo que viene, que es inesperado, y a levantarte cuando te caes.

-Su entrenador, Fred Vergnoux, entiende que su éxito nace del puro trabajo. ¿Qué porcentajes se concede de esfuerzo y talento?

-Considero que tengo talento. A lo mejor no soy la más talentosa de la piscina. Pero trabajo muchísimo. Y bueno, a veces tampoco me acompañan mis cualidades físicas, porque mido 1,70, tengo un 37 de pie y unas manos muy pequeñas comparadas con la gente que mide 1,90 y tienen las extremidades mucho más largas que yo. Pero creo que con el trabajo se compensa y hay que aprovechar que tengo un poco de talento para juntar las dos cosas.

-¿Cree que ha tocado techo o todavía puede dar más de sí?

-No lo sé. Creo que aún me falta mucho por nadar y por disfrutar. No sé donde está mi techo, nunca me lo he preguntado y seguiré igual.

-Esa es una de las claves.

-Sí. Nunca tienes que preguntarte hasta donde puedes llegar, sino que has de ir descubriéndolo por ti misma. Y el día que tú estés satisfecho de tu cuerpo y que tu mente esté satisfecha con lo que has hecho, ya puedes estar contento.

-Ya tiene cuatro medallas olímpicas. ¿Cree que puede alcanzar las cinco de David Cal, el récord español?

-No lo sé (ríe). No pienso en medallas, cada vez que me tiro al agua solo pienso en hacerlo lo mejor posible. Y depende de la prueba. Si es el 200 mariposa, cada 50 metros voy vigilando que la técnica esté bien, que me encuentre a gusto y nada más.

-Mantiene una relación especial con su entrenador, Fred Vergnoux, quizá el que más la ha exprimido.

-Sí. Es la persona que más me ha exigido y la que ha sacado lo mejor de mí, que no es fácil. Porque todo el mundo tiene algo dentro pero tienen que ayudarte a sacarlo fuera y que los demás lo vean.

-Sus medallas de Londres lideraron, junto a otras deportistas, esta edad de oro del deporte femenino en España. ¿Qué significa para usted ser el símbolo de ese fenómeno?

-De momento creo que volvemos a ganar las mujeres las medallas (ríe), pero no solo soy yo, sino que tenemos una generación de chicas que están muy preparadas y creo que es nuestro momento y hay que aprovecharlo.

-Ha señalado algunas veces a Rafa Nadal como una inspiración, ¿qué le gustaría tener de él?

-La humildad que tiene, la capacidad de sacrificio, porque él nunca se da por vencido, y lo buena persona que es.

-Pronto iniciará un ciclo olímpico con vistas a Tokio 2020. Pero el deportista vive de desafíos. ¿Se plantea variar el programa para hacer algo diferente y no caer en una posible monotonía?

-No. Pero tampoco puedo caer en monotonía porque hago muchas pruebas y no me aburro. Ahora tenemos un Mundial en Hungría y es un bonito objetivo también que tener en mente.

-En Río ganó dos oros en el Mundial júnior. Aquí empezó todo y ahora cierra un círculo con el triunfo en los 200 mariposa.

-Sí, hace diez años ya. Bueno, he estado ya en Río más veces. Esta es mi cuarta vez porque compito por un club de aquí. Y para mí siempre ha sido especial competir aquí. Brasil es un país que me encanta porque es muy diverso, de repente estás viento edificios y al momento estás como en la selva. Me encanta ese contraste.

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