Mireia amenaza el reinado de Cal

La nadadora, con tres medallas en su haber, podría batir las cinco preseas logradas por el canoísta


redacción / la voz

El agua, a cubierto o a cielo abierto, es un manantial de éxitos para el deporte nacional. El mayor deportista olímpico español de todo los tiempos, David Cal, forjó su leyenda sobre una canoa, y ahora también en el agua, pero en la filtrada del Centro Olímpico de Deportes Acuáticos de Río, Mireia Belmonte puede batir su registro de medallas.

A lo largo de tres ciclos olímpicos, Cal conquistó cinco metales. Un logro mayúsculo. Se estrenó en Atenas con un oro y una plata, en Pekín añadió dos segundos puestos a su currículo y completó su vida olímpica con la plata de Londres, la de su despedida. Mireia, con el bronce con el que inauguró el medallero español en Río, ya suma tres preseas. Y pueden caer más.

Tras un primer ensayo en Pekín con tan solo 17 años, Belmonte se plantó en Londres como la esperanza de la natación española. Una plata en los 200 mariposa y otra en los 800 libres confirmaron que más que un proyecto de medallista, era una realidad. Desde entonces ha tenido cuatro años para pulir su estilo, arañar milésimas al cronómetro y dar una brazada más en su crecimiento. Su hambre deportiva no entiende de límites, y por eso se multiplicará en Río para competir en seis pruebas. La primera final ya se saldó con chapa -un bronce con una remontada final para la historia-, y todavía le quedan cuatro podios más por los que luchar.

Las cinco preseas de Cal están a tiro. Con «solo» dos medallas más Mireia igualará en número de metales al cangués que marcó un antes y un después en el olimpismo español, y con tres, rebasará su registro. Bien es cierto que en las vitrinas de Cal brilla un oro que hasta el momento se le ha resistido a Belmonte. Tras quedar ayer fuera de la final de los 400 libres, tan solo unas horas después de lograr el bronce en la prueba de combinadas, a la catalana todavía le quedan por nadar los 800 metros libres, los 200 estilos, los 200 mariposa y el relevo de 4x200 libre. Cuatro pruebas, y por lo tanto, cuatro retos susceptibles de traducirse en presea. Un desafío físico y mental abrumador que deja en manos de Belmonte batir el registro olímpico de Cal. Difícil, sí, pero no imposible para una atleta que ha hecho de la disciplina y el esfuerzo irrenunciable su modo de vida. Un camino reservado solo para los mejores, y que David Cal vivió en primera persona sobre su canoa.

Pero es que además, Belmonte tiene el muro de medallas construido por Cal a tiro con menos edad. Cuando el canoísta gallego subió al podio olímpico por última vez, en la capital británica, rondaba los 29 años. Belmonte se ha presentado en Brasil con 25 años. Siendo una veterana pero llegando a Río en una línea ascendente. Con el agua como entorno natural.

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