Purito Rodríguez, quinto en la durísima prueba de ciclismo

El corredor español rozó el podio mientras que el belga Greg van Avermaet se proclama campeón olímpico

Agencias
Redacción

El ciclista belga Greg van Avermaet se proclamó campeón olímpico en la prueba de ciclismo en ruta de los Juegos de Río 2016, en una apasionante prueba en la que el español Purito Rodríguez rozó el podio pero terminó en quinta posición.

Van Avermaet se impuso en el esprint final al noruego Fuglsang  y al polaco Majka, en cabeza durante muchos kilómetros y que acarició el oro después de una caída en el último descenso, donde sus compañeros de fuga Nibali y Henao se fueron al suelo. Pero desde atrás llegaron Van Avermaet y Fuglsang, que le dejaron sin opción en el esprint final. 

Purito cogió el corte bueno en persecución de Majka, Henao y Nibali, pero después no entró en la salida de los dos medallistas hacia el polaco y terminó en una meritoria quinta plaza después de una prueba durísima, a un ritmo endiablado en un circuito duro y con un descenso peligroso que se cobró varias víctimas.

«Estaba bien y ha sido una pena porque tenía piernas para una medalla», ha dicho Purito. En cuanto a la carrera, ha dicho que ha sido «muy difícil» y ha desvelado que tras la bajada de la penúltima subida al Alto de Vista Chinesa, subida clave de la prueba, su compañero Alejandro Valverde le ha dicho «que no tenía piernas para ganar» y se ha puesto a su disposición. «Ha intentado echarme un capote pero no ha podido ser», ha lamentado. 

Fueron cuatro vueltas al exigente circuito de Río de Janeiro, con rampas de hasta el 13 %, antes de tres ascensiones a Vista Chinesa y el decenso por Ipanema y Copacabana que acabó con el aire del pelotón. Un corte formado por Michael Albasini, Jarlinson Pantano, Simon Geschke, Sven Erik Bystrom, Pavel Kochetkov y Michal Kwiatkowski, campeón mundo en el 2014, puso en alerta al pelotón, en el que el español Jonathan Castroviejo, Italia y Gran Bretaña se afanaban porque no fuera más allá de los 9 minutos que alcanzó.

Michal Kwiatkowski fue el último superviviente antes de que Italia pasara a la acción. Fabio Aru y Vincenzo Nibali se lanzaron a por el oro que les auguraban los pronósticos, mientras que las opciones españolas, Alejandro Valverde y Purito Rodríguez se quedaron rezagados, y llegaron al grupo cabecero.

El catalán se vació en su última prueba en el profesionalismo, tras su reciente anuncio de la retirada, dio caza al minipelotón de Nibali, pero apenas pudo tomar algo de aire antes de que El Tiburón lanzara su ataque final a 18 kilómetros de la meta. A rueda del italiano sólo le pudo seguir Henao y Majka en la última subida a Vista Chinesa. El podio estaba ya en manos de este trío, pues ni Purito ni sus compañeros de fuga colaboraban para frustrar la escapada del trío Nibali-Henao-Majka.

Pero todo cambió en un segundo: Nibali y Henao se fueron al suelo en el descenso final, Majka se quedó sólo con el oro al alcance. No contaba el polaco con el impetuoso arranque de Avermaet y Fuglsang, que le dieron alcance a apenas 1,5 kilómetros de la meta y le dejaron con el consuelo del bronce.

El ganador de la Tirreno Adriático y de una etapa del Tour en este 2016 se colgó la medalla más lustrosa de su currículo. El combativo Joaquim Rodríguez podrá enmarcar un diploma olímpico en su casa de Andorra, el escenario en el que llegó a imaginar ser ciclista. Aunque los sueños no le alcanzarían quizá a ser número uno del mundo, ganar tres etapas en el Tour, ganar la Flecha Valona o lograr una plata y un bronce en los Mundiales. Valverde, sin piernas, acabó trigésimo.

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