María Vilas empieza a saborear su sueño al otro lado del océano

«Voy a disfrutar de la experiencia y a darlo todo en el agua. Si sale mi mejor marca, perfecto» asegura la nadadora olímpica gallega


redacción / La voz

La nadadora gallega arrancará este sábado su participación en sus primeros Juegos Olímpicos, a los que llega después de realizar otra temporada en la que le ha dado mordisco tras mordisco al crono. Fred Vergnoux, el hombre que ha llevado a Mireia Belmonte hasta la cima del deporte mundial, se ha encargado de pulir a la de Ribeira durante este tramo vital en su carrera deportiva. Bajo la rígida batuta del francés, logró una inopinada clasificación para Río en los 400 estilos -en la que se estrena esta tarde, a partir de las 19.15-, una prueba donde no acababa de despertar, pero donde maravilló en el Open de Primavera. Firmó un sorprendente 4.38,31 y se ganó un pasaporte para Brasil y un nuevo récord de Galicia.

En el 800 libre la competencia era feroz. Y aún así, ya sin nervios que atenazaran sus brazadas, María Vilas hizo un 8.26,61 que solo Mireia Belmonte pudo superar. Otra plaza más para cumplir por partida doble el sueño que siempre tuvo desde niña, cuando comenzaba a consumir horas empapada en cloro.

Pero desde que firmó su clasificación hasta el viaje al otro lado del océano, María Vilas ha pasado por momentos muy complicados. Su relación con Fred Vergnoux se tensó. La implicación que pide a todos sus nadadores es máxima y María no sería la primera ni la última en decir basta. De hecho, una de las últimas concentraciones en Sierra Nevada terminó para la gallega antes de tiempo. Ella había decidido poner punto y final a sus días en el grupo de Vergnoux. Ocurría poco antes de los Juegos. Era un momento delicado.

Después de una semana en casa y aconsejada por distintas personas de su confianza, volvió a entrenarse con el técnico galo. Pocos dudan de que la fórmula de Vergnoux es lo que más le conviene al motor superdotado de María Vilas, pero también saben que ella no quiere continuar con el francés. De hecho, ha pedido a la federación que le deje entrenarse en la Blume el año que viene, donde ya está Bea Gómez.

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